Grecia acuerda un gobierno de coalición

El temor de la explosión social está presente en los ambientes cercanos al próximo probable premier griego, Antonis Samaras. Con mano firme y segura, Samaras deberá gestionar en primera persona los recortes a los gastos públicos, la disminución de los empleados estatales, entre otras medidas impopulares.

Próximo probable premier, Antonis Samaras. Foto: EFE
Próximo probable premier, Antonis Samaras. Foto: EFE

Los conservadores del partido Nueva Democracia (ND) alcanzaron un acuerdo con los socialistas del Paskok para conformar mañana un gobierno de coalición con un marcado sesgo europeísta, aunque crece el temor de que el éxito relativo de la derecha en las elecciones del domingo no disipe el alto riesgo de tensión social en Grecia.

El acuerdo fue anunciado hoy por fuentes del partido conservador.

El ND se alzó ayer con el triunfo en los comicios con el 30,2 por ciento de los votos, delante del izquierdista Syriza con el 26,3% y el Pasok con el 12,6%.

Pero este acuerdo, que sería anunciado oficialmente mañana, no logra apaciguar las dudas que se ciernen sobre el país: basta pensar que las fuerzas políticas que se oponen al plan de salvataje europeo recogieron más del 50 por ciento de los votos.

Y no se quedarán mirando el nuevo gobierno, mientras actúa en nombre de la austeridad.

Por lo pronto, Grecia solicitará a la "troika" (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) distribuir los recortes presupuestarios acordados y de 11,7 mil millones de euros en cuatro años en vez de en los dos previstos, según las fuentes del ND.

El temor de la explosión social está presente en los ambientes cercanos al próximo probable premier griego, Antonis Samaras, que deberá gestionar en primera persona los recortes a los gastos públicos, la disminución de los empleados estatales y otras medidas fuertemente impopulares como las privatizaciones y la apertura y la liberalización de profesiones "cerradas" como las de transportistas o taxistas.

El futuro gobierno de centroderecha-izquierda, además del ND y el Pasok, es probable que sume a la Izquierda Democrática que obtuvo el 6,07 por ciento de los votos. La izquierda radical de Syriza, que aglutinó a gran parte del voto de protesta, obtuvo sólo dos puntos menos que el ND pero duplicó su caudal de votos logrado en las elecciones del 6 de mayo pasado.

Alexis Tsipras, su líder, rechazó ingresar el gobierno de salvación nacional y prometió una enérgica oposición al plan de gobierno, basado sobre el memorándum firmado entre Atenas y la troika (UE, BCE y FMI). También se opondrán al gobierno los comunistas Kke (4,43 por ciento) y los neonazis de Amanecer Dorado (6,94%).

La situación social en el país está en el límite: la economía está en el quinto año de recesión, y se redujo del 7% en el 2011 y este año se prevé que caerá 5%.

El desempleo se ubica en el 23%. Algunos hospitales carecen de medicinas y muchos pacientes deben pagar de su bolsillo los remedios recetados. En tanto, miles de negocios, hoteles y restaurantes cerraron sus puertas.

El número de mendigos se extendió en las calles de las principales ciudades y crecen los casos de suicidio en todo el país.

Muchos economistas prevén que nuevas medidas de austeridad empeorarán la situación en el corto plazo.

El ND y Pasok tienen entre ambos el 40 por ciento del consenso, pero no un mandato sólido para gobernar. Como muestra basta un botón: Tsipras y sus seguidores festejaban anoche el resultado como si fuera un triunfo de su partid.

En la vereda de enfrente, la coalición pro-Euro no tendrá la vida fácil y quizás tampoco muy larga en esta dramática crisis griega, según analistas.

Fuente: Ansa