Hacer un cheesecake de frutos rojos es muy sencillo. En esta receta, la base está hecha de galletitas trituradas con manteca, el relleno es una crema suave de queso crema y crema de leche o yogur, y arriba lleva una capa de frutos rojos que puede ser mermelada o frutas frescas. ¡Manos a la obra!
Ingredientes (molde de 20 cm, 8 porciones)
Para la base:
200 g de galletitas de vainilla
80 g de manteca derretida
2 cucharadas de azúcar
Para el relleno:
400 g de queso crema
200 ml de crema de leche
½ taza (100 g) de azúcar impalpable
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 sobre (7 g) de gelatina sin sabor
¼ taza (60 ml) de agua caliente
Para la cobertura de frutos rojos:
300 g de frutos rojos (frutillas, arándanos, frambuesas, moras; frescos o congelados)
3 cucharadas de azúcar
1 cucharada de jugo de limón
1 cucharadita de maicena (fécula de maíz) disuelta en 1 cucharada de agua
Paso a paso de la receta
Triturá las galletitas hasta que queden como arena fina. Podés usar procesadora o ponerlas en una bolsa y aplastarlas con un palo de amasar. Mezclá con la manteca derretida y el azúcar hasta que se humedezca toda la galleta.
Volcá la mezcla en un molde desmontable de 20 cm, forrá la base con papel manteca para desmoldar mejor y presioná con el fondo de un vaso para que quede compacta y pareja. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
En un bowl chico, poné la gelatina sin sabor con el agua caliente y mezclá hasta que se disuelva por completo. Reservá.
En un bowl grande, batí el queso crema con el azúcar impalpable y la vainilla hasta que quede una crema lisa y sin grumos.
En otro bowl, batí la crema de leche a punto nieve. Incorporala al queso crema con movimientos envolventes, con espátula, para que no se baje.
Verté la gelatina disuelta que debe estar tibia sobre la mezcla de queso y crema. Integrá rápidamente con una espátula, revolviendo con suavidad pero con firmeza para que se distribuya bien antes de que empiece a cuajar.
Sacá el molde con la base de la heladera, volcá el relleno sobre la base y alisá la superficie con una espátula. Llevá a la heladera por al menos 4 horas, hasta que esté firme al tacto.
En una olla chica, poné los frutos rojos, el azúcar y el jugo de limón. Cociná a fuego medio por 5-8 minutos, revolviendo, hasta que los frutos se deshagan y suelten jugo. Si querés una salsa más espesa, agregá la maicena disuelta y cociná 1-2 minutos más. Dejá enfriar completamente.
Volcá la cobertura de frutos rojos sobre el cheesecake frío y alisá con una cuchara. Si querés, decorá con frutos rojos frescos por encima.
Pasá un cuchillo fino por el borde del molde para despegarlo, abrí el aro desmontable con cuidado y pasá el cheesecake a un plato o fuente. ¡Y listo!