El truco para hacer un flan riquísimo está en el baño María, puesto que el agua caliente del horno cocina el flan suavemente y evita que se cuaje demasiado rápido, formando huecos. Para esta receta, usá huevos frescos y leche entera. Hornealo un día antes y dejalo reposar en la heladera toda la noche para que los sabores se asienten y el desmoldado sea impecable. ¡Manos a la obra!
Ingredientes (molde de 20 cm)
1 taza de azúcar (para el caramelo)
4 huevos enteros
1 taza de azúcar
500 ml de leche entera
1 cucharadita de esencia de vainilla
Ralladura de 1/2 limón (opcional)
Paso a paso de la receta
En una ollita a fuego medio, derretí el azúcar sin revolver. Dejá que se funda y tome color ámbar oscuro, inclinando la olla suavemente para distribuir el calor. Verté inmediatamente en el fondo del molde, inclinándolo para cubrir las paredes. Dejá enfriar. El caramelo se endurecerá y puede agrietarse: es normal.
En un bowl, batí los huevos con el azúcar hasta disolver sin incorporar aire. Agregá la leche tibia, la vainilla y la ralladura de limón. Mezclá suavemente. No sobrebatás: el aire forma burbujas que arruinan la textura sedosa.
Pasá la mezcla por un colador fino directamente sobre el molde con caramelo. Esto elimina espuma y filamentos de huevo.
Colocá el molde dentro de una fuente más grande. Verté agua caliente hasta la mitad de la altura del molde. Llevá al horno precalentado a 160°C.
Cociná 60-70 minutos hasta que al insertar un cuchillo en el centro salga limpio. El flan debe estar firme pero con ligero tambaleo.
Sacá del baño María y dejá enfriar a temperatura ambiente. Llevá a la heladera por mínimo 8 horas. Para desmoldar, pasá un cuchillo por los bordes, colocá un plato encima e invertí con un movimiento firme. ¡Y listo!