Las variaciones del dólar en el mundo solo ayudan a EE.UU.

El dólar ha comenzado en el mundo un lento proceso de devaluación, que puede ayudar a la economía de EE.UU a recomponer sus exportaciones, pero puede perjudicar al resto de los países si impacta en un aumento del precio de las materias primas.

Era de esperar. Después de los primeros cien días de gobierno, donde la gestión del presidente Obama se dedicó a ordenar una serie de medidas y a inyectar billones de dólares en la economía, los números del primer trimestre mostraron una caída del nivel de actividad en EE.UU., a un ritmo anualizado del 6,1%.

Desde que se desató la crisis internacional se dio una situación paradójica, ya que todos los inversores se refugiaron en dólares, siendo Estados Unidos donde se habían producido las mayores distorsiones que condujeron a esta crisis sin precedentes.

De tal manera, la mayoría de las monedas del mundo se devaluaron contra el dólar y bajaron los precios de las materias primas medidos en moneda norteamericana. Esto permitió un proceso de de reacomodamiento, con deflación, por este ajuste de precios, que acompañó la caída del nivel de actividad.

Esta situación, de una gran demanda de dólares, al principio le sirvió a EE.UU. para financiar una parte importante del aumento del gasto sin secuelas inflacionarias, pero la otra consecuencia ha sido una brusca caída de sus exportaciones. Este rubro, ha sido junto con la actividad industrial y el consumo, los responsables de la feroz caída del nivel de actividad en el primer trimestre.

De todos modos, esta revaluación del dólar y devaluación de las demás monedas no sirvió para que el resto de las economías mejoraran sus ventas externas. La realidad es que toda la economía mundial está tan golpeada, que el aumento del desempleo y la caída de la actividad en todos los países no permite mejorar las exportaciones.

Ahora, pareciera que comienza a cambiar la situación. A Estados Unidos no le conviene que su moneda esté tan revaluada y prefiere verla más devaluada y es posible que veamos un proceso lento pero sostenido, donde la moneda norteamericana pederá valor frente a otras divisas.

Si bien no es un tema público, hay trascendidos que indican que hay una suerte de coordinación entre el gobierno de Obama y autoridades europeas para que el proceso no sea muy rápido, de manera de no perjudicara los socios europeos.

Pero los operadores de los mercados ya se están anticipando (o están haciendo apuestas) de que ciertos datos de la economía norteamericana podrían indicar que la crisis ha tocado fondo y podría esperarse un proceso de recuperación.

Nadie descarta que la cantidad de dólares emitidos, si no son absorbidos mediante vías eficientes por la Reserva Federal, serán generadores de inflación, aunque a nadie hoy ese tema le preocupa si va acompañada de reactivación.

Algunas señales de la última semana convienen ser tenidas en cuenta. La soja alcanzó los 400 dólares la tonelada. Este precio es más alto que el que tenía en junio de 2007, antes que iniciara la escalada en alza.  El petróleo ya se estabilizó en un piso de 50 dólares el barril, pero con ánimo alcista de los operadores.

Por otra parte, algunas monedas que nos preocupaban han vuelto a revaluarse frente al dólar. El Real cerraba la última jornada a 2,17 frente a la moneda norteamericana, mientras el peso chileno cerraba a 589. Frente a esto, la pregunta es ¿Qué hará Argentina?

Un camino sinuoso

Por ahora, el Banco Central, mantiene una devaluación administrada, es decir, lo va dejando deslizarse suavemente pero controlado de manera de no generar temor. Lo que diferencia a la Argentina de los demás países es que aquí la fuga hacia el dólar está motivada por la inestabilidad política y no por la crisis internacional.

El problema es que, si seguimos devaluando, y sobre todo después de junio, en un escenario de devaluación del dólar en el mundo, volveremos a repetir el proceso de importar inflación. Y si hay un lujo que Argentina no puede darse es tener inflación, pero nos damos los lujos y después no queremos pagar el precio.

La suba de las materias primas puede ayudar desde el punto de vista del ingreso de divisas y de retenciones. Además, la aduana está poniendo trabas a las importaciones en cantidades muy grandes, de manera de asegurar mayor superávit comercial, aunque menos recaudación de IVA.

Está claro que las finanzas nacionales no están en buenas condiciones, aunque llegan a fin de año. El problema es que nadie sabe qué decisiones tomará el gobierno y la experiencia dice que si uno piensa un absurdo seguro acierta. Por eso todos se refugian en el dólar, porque nadie sabe qué acciones tomará el gobierno.

El gobierno va por camino sinuoso. Al adelantar las elecciones adelantó también el deterioro de la economía. Si no se mira con mucha atención lo que pasa en el mundo, podremos volver a repetir errores graves, aunque ahora, sin red de seguridad.