Entre el G20, el acuerdo Chino y el dólar

Foto: web
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La reunión del grupo de los 20 países es muy positiva para el mundo, sin embargo no hay que ilusionarse en que podrá resolver todos los problemas económicos del planeta.

Se trabajará en dos frentes, por un lado la expansión vía planes de estímulo a la economía mundial, en especial a los emergentes, con el fin de no acrecentar los problemas del mundo desarrollado. En el segundo frente se tomarán medidas que apunten a regular más las entidades financieras, mercado de capitales y agencias de calificación. Por ende, expandimos con los planes de estimulo y nos contraemos con las mayores regulaciones. El resultado no será una salida rápida de la crisis, pero lo que se busca es no caer en la depresión económica.

Un párrafo aparte merece los nuevos aportes a los organismos financieros internacionales. Esos aportes los realiza en su gran mayoría Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, lo cual implica que serán ellos mismos los que indicarán a que países emergentes apoyar.

Se descarta que Estados Unidos presionará para una gran ayuda a México, Japón una ayuda a China y Europa a Europa del Este. En este escenario Argentina parece quedar afuera del reparto. En primer lugar no ha trabado una alianza estratégica con ninguno de los países líderes del G20.

En segundo lugar aún no le pago al Club de Paris y tiene pendiente pagos de la deuda pública por más de U$S 25.000 millones. La pregunta obligada es ¿Qué estrategia llevamos al G20 y que pretendemos dar para poder recibir?

Esta es una pregunta difícil de responder, porque hasta el momento no estamos en condiciones de descifrar lo que nuestra presidente buscó en los días pasados en Londres.
En Argentina los mercados saludarán con algarabía la reunión de Londres, pero las miradas están puestas en el acuerdo del Banco Central con el Banco Chino.

No es verdad que tenemos un crédito de U$S 10.000 millones de dólares. Es un acuerdo para operaciones comerciales entre ambos países. Es una señal política a los países centrales, más que un crédito para incrementar reservas. En lugar de acordar con Estados Unidos como hace Brasil y Chile, la Argentina busca alianzas extravagantes con China, país que para seguir creciendo depende de la buena voluntad de Japón y Estados Unidos. Una vez más apostamos por la rebeldía, antes que por el pragmatismo.

El otro gran tema que convoca al mercado es el dólar. En el mundo creemos que notaremos un fortalecimiento de la moneda americana. El Banco Central Europeo volvió a bajar la tasa de corto plazo al 1,25% anual y no descartó nuevas bajas a futuro. El mundo tuvo un respiro con la reunión del G20, aunque no esperemos que la economía real cambie las expectativas en el corto plazo.

En Argentina el dólar sigue pedido. En el último año hubo tres meses en donde la demanda de dólares fue muy elevada, esto sucedió en mayo de 2008 cuando se profundizaba el conflicto entre el gobierno y el campo, en octubre de 2008 con la estatización de las AFJP y en marzo de 2009 cuando el gobierno anunció el adelanto de las elecciones.

Abril es un mes determinante, porque si el proceso de dolarización continua, estaremos ante una excepcional demanda de dólares que debería hacer reflexionar a las autoridades del Banco Central sobre la oportunidad de seguir entregando reservas al mercado.

Es por todos conocidos que en las últimas ruedas el ente rector vendió más de 500 millones de dólares y no pudo detener la suba del dólar en el mercado. Si sigue vendiendo debilitará las reservas, si no lo hace el tipo de cambio arbitrará a la suba y podría ubicarse por encima de 4,00.

Por el momento la demanda para dolarizar portafolios no se detiene. Los agentes económicos bajan sus stocks de activos y mutan hacia el billete. Un escenario económico recesivo, sin que se avizore una alta inflación a corto plazo invita a salir de mercadería para pasarse al dólar. Hasta que no cambie el escenario la demanda no cesará.

Conclusión: Los mercados mundiales subieron, pero habrá que ver si el Dow Jones es capaz de superar los 8.000 puntos, y si no lo hace hasta donde baja. Recién después que esto suceda sabremos si la bolsa americana llego al piso o no. En nuestro país la bolsa seguirá a la suba porque el petróleo cotiza por encima de 50 dólares, sin embargo a no fiarse, podría darse la semana próxima un ajuste importante en precios.

Los bonos locales siguen erráticos ante la posibilidad de que el gobierno nacional no pague la amortización pasada las elecciones. En cuanto al dólar, creemos que sigue en precio, en el actual contexto se necesita un tipo de cambio por encima de 4,00 o una reducción fuerte de impuestos. No vemos al gobierno bajando tributos y al gobierno no lo salvan ni los chinos si los argentinos deciden proteger sus ahorros comprando dólares.