Pocas sensaciones en la rutina diaria son tan molestas como secarse con una toalla dura y rasposa. La pérdida de flexibilidad en la mayoría de los casos es el resultado de pequeños errores en el lavado y secado.
Para recuperar la textura original de las toallas, primero hay que identificar qué las está deteriorando. Puede ser el exceso de jabón o lavar con agua muy fría porque eso impide que el producto se enjuague del todo.
En tanto, las temperaturas muy altas queman el algodón. Si además se llena la máquina en exceso, el aire no circula y el tejido se apelmaza. La presencia de minerales como el calcio o el magnesio deja depósitos que le quitan fluidez a las prendas.
Con el uso prolongado, las fibras se deterioran, perdiendo absorbencia y acumulando olores difíciles de quitar.
Tres métodos caseros para desintoxicar las fibras de las toallas
Para eliminar la acumulación de detergente y minerales, los especialistas sugieren aplicar tratamientos de limpieza profunda una vez al mes.
Tratamiento combinado (Vinagre + Bicarbonato):
Lavar las toallas solo con una taza de vinagre blanco (sin detergente) usando agua tibia o caliente.
Al terminar, hacer un segundo lavado inmediatamente agregando una taza de bicarbonato de sodio en el tambor. Finalizar a temperatura baja o media.
Otra opción es colocar dos tazas de vinagre blanco en el tambor sin agregar jabón ni suavizante. Ejecutar un ciclo con agua caliente y secar suavemente.
Espolvorear media taza de bicarbonato de sodio sobre la carga junto con la dosis habitual de detergente (evitando suavizantes). Lavar con agua tibia o caliente.
Por último, se aconseja dejar de lado los suavizantes tradicionales porque esos productos crean una capa impermeable sobre el algodón que reduce su poder de absorción. Se recomienda reemplazarlos por bolas de secado.