Comienza octubre y, adentrados en plena primavera, las tareas del jardín se vuelven el plan ideal para el fin de semana. Para quienes deseen disfrutar de un patio lleno de vida, color y fragancias vibrantes durante los próximos meses, hay tres plantas que no pueden faltar en esta temporada.
Caléndula: tradición y beneficios
La caléndula es una de las plantas más tradicionales del jardín, pero no por eso hay que subestimar su belleza y su inmenso aporte de colores cálidos. Además de ser reconocida por sus beneficios medicinales y ser fuente de inspiración para productos estéticos, tiene una ventaja hermosa: es un imán natural para atraer mariposas en primavera.
Sus cuidados son básicos pero efectivos, ya que requiere una ubicación con exposición a pleno sol para desarrollarse correctamente. El riego debe ser constante para mantener la humedad, pero siempre en cantidades moderadas para evitar encharcamientos, asegurando además un suelo rico en materia orgánica y con buen drenaje.
Cosmos: el clásico del verano
Otra flor clásica e infaltable para los amantes de la jardinería. Octubre es el mes clave para trabajar con esta planta, ya que preparará su estructura para comenzar a florecer con fuerza durante el verano. Para que crezcan sanas prefieren estar ubicadas a pleno sol, aunque son rústicas y resisten muy bien la media sombra.
Entre los trucos que destacan los expertos para incentivar una refloración constante, es fundamental cortar el extremo de los tallos y eliminar de la planta las flores marchitas o demasiado pesadas.
Zinnias: la explosión de color
Las zinnias son las reinas indiscutidas cuando se trata de aportar tonos vibrantes al hogar. Son plantas de crecimiento rápido y muy fáciles de cultivar, ideales para principiantes. Sus flores van desde el rojo y el fucsia hasta el amarillo y el naranja, atrayendo a picaflores y abejas al jardín.
Para mantenerlas espectaculares exigen estar a pleno sol, dado que cuanta más luz reciben, más intensa y abundante es su floración. Su riego debe ser moderado y el secreto principal es hidratar siempre la base de la tierra evitando mojar sus hojas, ya que son muy propensas a desarrollar hongos por humedad. Al igual que con los cosmos, retirar las flores secas a medida que se marchitan alargará su período de floración hasta la llegada del otoño.