El pollo a la naranja es una de esas recetas que combinan a la perfección lo dulce y lo salado. Con una salsa brillante, aromática y ligeramente caramelizada, transforma unas simples presas de pollo en un plato elegante, ideal tanto para una comida cotidiana como para una ocasión especial. ¡Manos a la obra!
En la cocina hay un secreto para conseguir una salsa mucho más intensa y brillante: rallar la cáscara de una naranja e incorporarla junto con el jugo al pollo justo al final de la cocción. Los aceites naturales de la ralladura potencian el aroma sin aportar amargor.