La búsqueda de alternativas ecológicas e inocuas para la limpieza llegó para quedarse. La combinación de detergente, bicarbonato de sodio y azúcar se ha consolidado como un potente limpiador multiuso que promete reemplazar a los desinfectantes industriales.
Bicarbonato de sodio, azúcar y detergente: un trío infalible
La eficacia de este preparado reside en las propiedades complementarias de sus ingredientes. El detergente aporta tensioactivos que disuelven las capas de grasa y ablandan la mugre adherida, facilitando que el agua arrastre los gérmenes.
Mientras que el bicarbonato de sodio funciona como desengrasante natural y desodorante, eliminando de raíz los aromas penetrantes típicos de la cocina.
En tanto, el azúcar actúa como un micro exfoliante suave que ayuda a despejar la suciedad sin rayar los materiales.
Por su versatilidad, esta mezcla es ideal para desengrasar sartenes, ollas, azulejos, mesadas y bajo mesadas, además de resultar muy útil para desinfectar sanitarios y griferías en el baño.
Para elaborar esta mezcla se necesitan:
2 cucharadas de detergente líquido
1 cucharada de bicarbonato de sodio
1 cucharada de azúcar
En primer lugar, integrar los tres ingredientes en un recipiente limpio hasta lograr una pasta maleable. Si la consistencia está demasiado fluida, sumar una pizca de bicarbonato; si queda muy dura, añadir unas gotas de agua.
Luego colocar una porción sobre la zona a tratar y frotar suavemente utilizando una esponja o paño. Tras dejar actuar la pasta unos tres minutos, retirar el excedente con un trapo húmedo o abundante agua.