El sarro es uno de los problemas más comunes en el baño y la cocina. Con el paso del tiempo, la dureza del agua provoca que se acumulen depósitos minerales en las canillas, el cabezal de la ducha, las mamparas e incluso en los azulejos, haciendo que pierdan su brillo y sean más difíciles de limpiar.
Aunque el vinagre blanco y el bicarbonato de sodio son dos de los remedios caseros más populares para combatir estas manchas, existe otro ingrediente que cada vez gana más protagonismo por su eficacia: el ácido cítrico, un compuesto capaz de disolver las incrustaciones de cal sin necesidad de utilizar productos abrasivos.
¿Qué es el ácido cítrico y dónde se consigue?
El ácido cítrico es un compuesto orgánico presente de forma natural en frutas cítricas como el limón, la naranja y el pomelo. Gracias a sus propiedades desincrustantes, se utiliza tanto en la industria alimentaria como en productos de limpieza para eliminar el sarro, los restos de jabón y otras incrustaciones minerales.
También puede adquirirse en polvo, una presentación muy utilizada para la limpieza del hogar. Se puede conseguir en dietéticas, droguerías, ferreterías, casas de productos de limpieza y tiendas de venta online. Al estar concentrado, suele rendir más que el jugo de limón para remover los depósitos de cal.
Cómo aplicarlo en las canillas
Disolver 1 o 2 cucharadas de ácido cítrico en polvo en 1 litro de agua tibia.
Colocar la mezcla en un pulverizador o aplicarla con una esponja.
Rociar la solución sobre las canillas y las zonas con sarro.
Dejar actuar entre 10 y 15 minutos para que el ácido cítrico disuelva los depósitos de cal.
Frotar suavemente con una esponja o un paño de microfibra.
Enjuagar con abundante agua y secar con un paño limpio para recuperar el brillo.