El otoño es la estación más subestimada del jardín. Mientras todos esperan la primavera, los que saben, aprovechan marzo, abril y mayo para sembrar plantas que van a crecer con fuerza, sin tanto calor encima y con la humedad que el suelo necesita.
Pon manos a la obra con estas plantas
Las lechugas, espinacas y acelgas son las reinas del otoño. Toleran el frío, crecen rápido y en 45 días ya se cosechan. No necesitan mucho espacio ni riego intensivo. Un cantero de 1 metro cuadrado alcanza para abastecer durante semanas.
Los ajos y cebollas también son ideales para esta época. Se plantan entre marzo y abril y se cosechan en noviembre o diciembre. Son de bajo mantenimiento, resisten heladas leves y rinden mucho en el plato. El ajo colorado del norte es el más fácil de conseguir para sembrar.
Las flores tampoco se quedan afuera. Los pensamientos, las caléndulas y los alhelíes florecen en otoño e invierno con colores que alegran cualquier espacio. Son baratas, fáciles de conseguir en viveros y muy resistentes. Una maceta con caléndulas en el balcón ya transforma el ambiente.
El pasto también agradece el otoño. Las temperaturas entre 10°C y 20°C son perfectas para resembrar zonas peladas del jardín. El pasto bermuda y el kikuyo agarran bien con el suelo húmedo de esta época. Sembrar en otoño evita la competencia con malezas que sí proliferan en verano.