Zaffaroni me absolverá

Algunos comentarios sobre las repercusiones de la nota sobre cómo crackear conexiones WEP.

 

Ayer publicamos información que puede ser de utilidad para perjudicar a alguien. Claro, si alguien perjudica a otra persona lo hace bajo su propia responsabilidad y por su exclusiva decisión.

Me parece que está bueno haber recibido críticas, algunas son muy graciosas, sobre todo porque soy más fan de Flavio Mendoza que de Oggy Junco (nadie puede negarme que la retaguardia de Flavio sorprende, seas hétero o gay, sorprende que alguien tenga esa retaguardia).

Pero yo no levanto suspiros cuando me ven pasar. Bueno. Son dos mangos a parte.

Volviendo a lo anterior, está bueno que se quejen, pero me parece que, con excepciones, los motivos son producto de moralina y no de análisis.

Los mapuches, y otros pueblos originarios también, tienen una forma interesante de educar. Lo hacen, paradógicamente, educando, no reprimiendo. El mundo occidental, del que soy parte, seguramente vos también, hace algo distinto. Cuando quiere que vos no tengas una conducta, no te explica por qué, simplemente te la prohíbe, y si lo hacés igual, te reprime. Al punto de que muchas veces se escuchan estupideces como "La letra con sangre, entra" o, peor "somos hijos del rigor". Bueno, es el origen de las multas y demás sanciones, aunque por suerte, hoy se están impulsando alternativas diferentes.

Cuando un nene occidental agarra un cuchillo, le dicen "caca" (y con eso señalan que la primer producción de una persona es mala), le dicen "no". Si el nene llega a insistir, se le da el cachetazo de rigor "para que aprenda".

Los pueblos originarios, explican a sus hijos que ese cuchillo que tomaron puede ser útil para comer, pero también para generar un daño a otra persona o a ellos mismos, que debe tener cuidado, y que tiene que esperar a saber usarlo cómo para poder usarlo solo.

Los pueblos originarios, explican a sus hijos que ese cuchillo que tomaron puede ser útil para comer, pero también para generar un daño a otra persona o a ellos mismos, que debe tener cuidado, y que tiene que esperar a saber usarlo cómo para poder usarlo solo. Aclaro que es un ejemplo inventado, tomado de una charla que tuve con un mapuche en la que ambos nos comentábamos prácticas sobre cómo tratar a la juventud. Al mapuche le parecía horrendo que nosotros no expliquemos que las herramientas son sólo herramientas, que un cuchillo es para comer y no para matar, aunque sirva para ambas cosas, y que en todo caso, matar es algo que debemos evitar, porque tenemos que respetar la vida de los demás y otras cosas que devienen de esa postura. En fin, le parecía tonto que no expliquemos por qué no hay que hacer ciertas cosas.

Dice Zaffaroni en "La Cuestión Criminal": "Imaginemos que un niño rompe a patadas un vidrio en la escuela. La dirección puede llamar al padre del pequeño energúmeno para que pague el vidrio, puede enviarlo al psicopedagogo para ver qué le pasa al chico, también puede sentarse a conversar con el pibe para averiguar si algo le hace mal y lo irrita. Son tres formas de modelos no punitivos: reparador, terapéutico y conciliatorio. Pueden aplicarse los tres modelos porque no se excluyen. En cambio, si el director decide que la rotura del vidrio afecta su autoridad y aplica el modelo punitivo expulsando al niño, ninguno de los otros puede aplicarse.
Es claro que el director al expulsar al niño, refuerza su autoridad vertical sobre la comunidad escolar. Es decir, que el modelo punitivo no es un modelo de solución de conflictos, si no de decisión vertical del poder. Por eso, justamente, es que aparecen las sociedades cuando estas se verticalizan jerárquicamente."
(E. Raúl Zaffaroni, La Cuestión Criminal - Editorial Planeta. 2011)

¿Qué tiene que ver esto con la nota de ayer y con el hacking?

La PC es una herramienta. Pero no es cualquier herramienta. Es una en la que, si no prestás atención, estás en condición de dominado. Creo que no prestar atención, buscar que otros hagan las cosas por nosotros, no querer que nos expliquen, y otras prácticas afines, es similar a cuando nos decían "caca". Sólo decimos que no, y nos dedicamos a otra cosa.

¡Huy! ¡Vengo tarde a contarte que si no tomás una determinada cantidad de precauciones el damnificado va a tener cómo encontrarte, y además va a tener pruebas!

Ayer podríamos haber dicho "cuidado con las contraseñas WEP, son débiles y pueden ser fácilmente crackeadas". Pero no, publicamos cómo hacerlo. Si nuestro objetivo fuera que, al dañar a alguien quedaras impune, te habríamos dicho cómo esconder tus pasos. ¡Huy! ¡Vengo tarde a contarte que si no tomás una determinada cantidad de precauciones el damnificado va a tener cómo encontrarte, y además va a tener pruebas!

Ayer te mostramos, con vídeo, referencias y otros datos, que en 4 minutos alguien puede crackearte, que en 4 minutos pueden usarte el WiFi. En lo personal, durante varios años el WiFi de mi casa tenía por título mi número de teléfono con esta frase: "Pedime la clave". Seguro a alguien le moleste que otra persona use su Internet, pero la verdad, su problema de velocidad es que usan Window$ y los virus que tienen dentro les matan el ancho de banda, no que haya alguien usándoles la conexión. Pero bueno, ése es tu problema. Compartir la conexión de Internet, incluso a la fuerza, no te va a complicar la vida para nada, aunque, como en todo, hay excepciones.

¿Qué hicimos ayer?
Te contamos que tu red es débil.
Te hicimos pensar en el cifrado web.
Te contamos qué es el booteo y cómo usar sistemas operativos libres sin instalarlos
Te hicimos usar un GNU/Linux y ¡la tan temida consola!

Seguramente, hayas intentado averiguar si tu red tiene clave WEP.
Seguramente, para eso, hayas ingresado en la configuración de tu router.
Seguramente, para entender la configuración del router, hayas buscado en Internet cómo hacerlo.
Seguramente, cuando encontraste dónde definir tu cifrado hayas encontrado WPA, WPA2, TKIP, y otras cuestiones.

Tal vez no hayas llegado a la parte donde podés ver que tu proveedor de Internet tiene una puerta trasera para espiar tu PC. Pero ya veremos cómo publicar eso.

En particular, soy admirador de quienes sostienen formas de organización social no represivas. Porque creo que en todo, incluso en lo más macabro, no hablar no es una alternativa y el desafío es cómo hablar. En ese "cómo hablar", ayer te contamos que el cifrado WEP es débil.

¿Lo habrías leído de otra forma?
¿Habrías pensado en tu seguridad de otra forma?
¿Habrías entrado en tu router de otra forma?

Ojalá que sí.

Si estás pensando en acusarme de periodismo amarillo, pensá también que ayer no usé ninguna teta para que leas la nota, que no hubo sangre ni títulos escabrosos, ni usé tu morbo para que la leas. Simplemente desperté, un poquito, tu curiosidad.

Todos somos hackers y todos podemos serlo. Sólo hace falta querer ir más allá del manual de instrucciones.

Sólo intento que, llegado el momento, cuando alguien tenga que tomar una decisión lo haga a propósito. Y para eso hace falta pensar. Y para pensar hace falta información. Y para tener información hace falta averiguar. Y para averiguar hace falta esfuerzo. Y para esforzarse hace falta motivación. Y para tener ganas, curiosidad. Ésa curiosidad, creo, es una parte fundamental de ser hacker. Como venimos diciendo desde que arrancamos el suplemento, todos somos hackers y todos podemos serlo. Sólo hace falta querer ir más allá del manual de instrucciones. Ayer te mostramos una forma de hacerlo.