Paranoia a conciencia

"El envío", del alemán Sebastian Fitzek, es una novela demencial y turbulenta que indaga en los vaivenes de la mente y se escurre entre los entresijos del horror y la locura.

Foto: captura video
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El autor de best sellers alemán Sebastian Fitzek ofrece con El envío (Ediciones B) una historia vesánica y turbulenta, que indaga en los vaivenes de la conciencia y se escurre entre los entresijos del horror y la locura.

Emma Stein es una joven psiquiatra que una noche fue violada en un hotel de Berlín por el asesino serial apodado "El Peluquero", que tras someter sexualmente a sus víctimas les rasura el cabello. Seis meses más tarde, cuando la doctora Stein se siente protegida en su casa ubicada en un elegante suburbio de la capital alemana, la llegada de un paquete a nombre de un vecino desconocido amenaza con sumirla en una espiral de paranoia, violencia y descontrol.

Como todo buen thriller psicológico, la conducción de la trama en gran parte de la obra es impecable. Combinando la tensión y el solapamiento de información verdadera y falsa, haciendo uso de flashback de corto plazo y sin apelar a clásicas fórmulas violentas, Fitzek desarrolla cabalmente una historia de tintes policíacos que introspecta en los daños psicológicos de una víctima, que además debe lidiar con los actos compasivos y, paradójicamente, escépticos de quienes la rodean.

Más allá de la narración en tercera persona, la protagonista es consciente de su deterioro psíquico y entiende que por sí sola no podrá superar sus traumas. "Lo que le daba más miedo era ella misma". Pero también, en su rol como psiquiatra, plantea algunas deficiencias en su profesión: "Emma luchaba por los derechos de los pacientes en tratamiento psiquiátrico, quienes -y debido a su dolencia psíquica- en general se enfrentaban a una mayor desconfianza".

Ese compromiso puede remontarse a su niñez, cuando Stein creía escuchar a un ‘fantasma' llamado ‘Arthur' que se escondía en su armario; el psiquiatra infantil que la atendió entonces le explicó a la pequeña Emma que en realidad "ese espejismo" obedecía a "su padre, ese que durante toda su vida la había rechazado y al que, sin embargo, le hubiera gustado tener cerca". Si bien la joven terminó aceptando esa asociación, de por sí lógica, coherente y hasta bastante común, las dudas quedan desnudas frente a las circunstancias.

Lo interesante de El envío es la observancia de la paranoia, como el reflejo de un espejo en el que se ve adelantado el propio derrumbe, el temor a saber en qué se convierte casi sin poder evitarlo, sumado a la indefensión ante un enemigo que no se conoce, incluso del cual se sospecha su existencia misma. Una novela que invita a recorrer el camino hacia la esquizofrenia.

Nicolás Munilla

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