Las dos caras de un escritor

"Rey de Picas. Una novela de suspenso", de Joyce Carol Oates, recrea los tormentos de un exitoso autor que lidia con su oscuro y satisfactorio ‘alter ego' mientras se derrumba su idílico mundo.

Foto: libraryproject.org
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Joyce Carol Oates sabe muy bien cómo manipular la tensión y el misterio en ambientes donde la apariencia prístina esconde algo más lúgubre y denso, y ha demostrado poseer una extraordinaria capacidad para abordar disímiles temáticas en sus obras. Con Rey de Picas. Una novela de suspenso (Alfaguara), la escritora estadounidense retoma la esencia del thriller clásico al trazar la disyuntiva personal de un hombre que encierra dos ‘personalidades' totalmente opuestas que lo hacen descender hacia la locura, con la problemática de la fama y el mundo editorial como contexto.

Andrew J. Rush es un exitoso escritor de novelas de suspenso, cuyo suceso en ventas se explica en su estilo narrativo clásico, limpio y decoroso, manteniendo intactos los límites del género, y con rígidas estructuras literarias donde el desenlace augura siempre la victoria del bien sobre el mal. Sin embargo, en Rush anida su alter ego: el "Rey de Picas", que escribe obras más oscuras, perturbadoras y violentas, de mucha sangre e historias intrincadas; con los efectos del alcohol, Rey de Picas se libera, desatando su desenfrenada escritura, muy alejada de la habitual redacción concienzuda de Rush. Todo ello se configura en un Andrew esquizofrénico, inestable, débil e inseguro, que satisface sus placeres profesionales en la sombra a la vez que anhela aparecer (con su nombre verdadero) en una reseña del New York Review of Books o que Stephen King lo reconozca como un igual.

La idílica vida de Rush, que incluye a su abnegada esposa Irene (quien sacrificó su prometedora carrera literaria en pos de su marido), sus tres hijos profesionales, una hermosa casona rural en Nueva Jersey y una editorial neoyorquina muy calificada, se ve alterada cuando su hija Julia descubre uno de los libros del Rey de Picas, y especialmente luego de que una mujer lo demanda ante un tribunal local por plagiar sus obras inéditas, lo cual desata una feroz lucha interna en el protagonista. Estos hechos derivan en una espiral tortuosa e imparable que va desarrollando una trama más escabrosa y violenta, incorporándose muertes, traumas surrealistas, desequilibrios psicológicos y tormentos emocionales.

Incisiva en su justa medida, Oates utiliza en Rey de Picas una historia sencilla que apoya gran parte de su solidez en la construcción de los personajes, especialmente los de Rush e Irene, contraponiendo con ellos dos (o mejor dicho, tres) personalidades que encierran un círculo signado por la temeridad, la frustración y el éxito. Por su lado, la demandante C. W. Haider representa el lado oscuro de la literatura: alguien que nunca pudo llegar a las editoriales por varias razones, pese a su amor por la escritura y los buenos libros, y que terminó siendo víctima de una inestabilidad que la lleva a litigar contra cualquier escritor reconocido, acusándolo de "robar" sus textos inéditos.

Así mismo, la autora relata con una crítica sutil, irónica y hasta cómica los trasfondos que genera la maquinaria editorial: el ego de los escritores y la necesidad de ser reconocidos por sus pares y la crítica; la frustración por el menosprecio; el miedo al olvido; la encrucijada entre lo libre y lo correcto, la fluidez narrativa y la escritura vacua; y la delicada línea entre el plagio y la originalidad.

Rey de Picas supone un acertado homenaje a Edgar Allan Poe y al clásico El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenson, conjugandolos con ciertas insinuaciones que recuerdan a Stephen King. Una reivindicación del gótico con alusiones al noir y al thriller psicológico, que deja un poco de lado la pesadez para brindar una escritura más vertiginosa, que atrapa al lector y le hace sentir la incertidumbre de lo oculto.

Nicolás Munilla