Los años en que Perón pensó que Argentina tenía poder nuclear

El por entonces presidente confió recursos y apoyo al científico austríaco Ronald Richter, quien encabezó el fraudulento "Proyecto Huemul".

En la Isla Huemul, ubicada en el Lago Nahuel Huapi (Río Negro), se llevó adelante un plan fraudulento denominado "Proyecto Huemul", a cargo del austríaco Ronald Richter, quien directamente "engaño" a Perón para construir un plan nuclear. El presidente argentino, en tanto, estaba convencido de que el potencial atómico del país era real.

En 1948, Richter, científico austriaco exiliado en la Argentina que no había siquiera publicado algún trabajo de investigación, convenció a Perón de que era posible lograr la fusión nuclear controlada y que él podía probarlo. El objetivo: contar con una fuente prácticamente inagotable de energía.

Tomando este desafío, se construyó un laboratorio en la Isla Huemul, mientras que los pobladores de Bariloche veían alterada su rutina y miraban sorprendidos la llegada de grandes cargamentos con materiales para la construcción de las instalaciones.

Allí se realizaron una serie de experimentos y en el año 1951 sus resultados fueron anunciados como exitosos al mundo entero, mientras la comunidad científica reprobaba dichas aseveraciones. Ante la duda, el Gobierno nacional organizó una comisión.

Uno de los miembros de la comisión era José Antonio Balseiro, nombre que hoy lleva el prestigioso instituto que depende de la UNCuyo. Fue justamente el informe que presentó él lo que decidió la interrupción del proyecto, fundamentando su inviabilidad en el año 1952.

El rasgo que más trascendió fue la paranoia de Richter contra supuestos espías. En la primera visita de medios de prensa a la isla (el 24 de junio de 1951) se mostró nada científico y muy familiar para las fotos.

A continuación Richter fue declarado loco por un psiquiatra y de todo el despliegue de su centro de investigación sólo sus equipos acústicos fueron rescatados, pasando a formar parte de lo que fue el primer laboratorio de música electrónica de América Latina.

Con este punto de partida, años más tarde, en 1955, abre sus puertas el Instituto de Física mediante un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo que hoy lleva hoy el nombre de su primer director, el Dr. José Antonio Balseiro.

Las ruinas en la Isla Huemul