La representatividad de determinadas épocas históricas de una sociedad está menos marcada por los hechos y acciones en sí que por sus protagonistas, o al menos aquellos que tuvieron cierta participación y, de algún modo, sus vidas quedaron profundamente marcadas por ello. La mujer en cuestión (Literatura Random House) aborda una figura cuyos momentos trascendentales ocurrieron en la última dictadura militar, aunque esas vivencias están envueltas en nieblas espesas que son muy difíciles de disipar.
Esta novela de María Teresa Andruetto, ganadora del primer premio novela del Fondo de las Artes en 2002 y que ya cuenta con su segunda reedición, se centra en Eva Mondino, una cordobesa que estuvo detenida durante dos años en el campo de concentración La Ribera. Un informante, cuyo mandante se desconoce e incluso éste parece no estar al tanto de los motivos de aquel para encargarse tan exhaustivo trabajo, redacta un "informe ajustado a la realidad" de la "mujer en cuestión", basado principalmente en los testimonios de una treintena de familiares, amigos, conocidos, sus exparejas e incluso de ella misma.
Mediante esos testimonios, la autora confecciona una historia envolvente desde afuera hacia dentro, carente de linealidad, cuyas frases "entrecomilladas" de los testigos junto con las observaciones y anotaciones del informante, actúan como interconexiones que entrelazan afirmaciones y contradicciones, y confeccionan un esbozo sostenido más por las hipótesis que por las certezas, donde pese a la búsqueda de objetividad del informante sumamente detallista e involucrado en el proyecto, abundan las subjetividades, tanto del redactor como de los entrevistados. "Quien redacta este informe tiende a considerar que han existido tantas Evas como testigos la nombran, tantas como personas la conocieron y hablaron de ella".
Comprender quién es Eva Mondino no es el objetivo de esta novela, sino más bien es el interrogante que da pie a otras concepciones más profundas. Las vicisitudes de una mujer que se crió en un ambiente religioso sincrético (padre católico y madre judía), atravesó la vorágine social de los '60 y '70, se involucró, de algún modo, en la etapa más oscura de nuestro país e intentó sobrevivir en los ambientes de la posdictadura, manifiestan en La mujer en cuestión una muestra de la Argentina de mediados del siglo XX y, desde la ficción, intenta comprender las injerencias de las presiones sociales sobre quienes se vieron sumamente afectados en ese periodo, en este caso, desde la posición de una víctima del terrorismo de Estado, tanto en la vivencia previa como, especialmente, posterior, sometida al chusmerío de barrio, la estigmatización, el encierro y la soledad.
"Eva ya no comprende el mundo en que vive o tal vez [...], pese a las apariencias, no lo comprendió jamás". Las palabras luchan por abrirse paso en medio de sombras que no terminan de dispersarse.
Nicolás Munilla