Desde el sorpresivo anuncio del Ministerio de Transporte de la Nación sobre el cierre del aeropuerto El Plumerillo por refacciones, el Gobierno de Mendoza se fue encontrando con reclamos y contratiempos que, como pudo, intentó resolver. Sin embargo, en ese contexto, fue una constante la falta de previsión y los resultados salen a la vista hoy: la pista alternativa sólo podrá operar en determinadas condiciones.
Una de las consecuencias del cierre del aeropuerto fue la búsqueda de otra pista para vuelos de emergencia -traslados sanitarios y operativos por ablación de órganos- y de lucha antigranizo. Después de analizar las tres alternativas a mano -San Martín, La Puntilla o Rivadavia-, los asesores de Alfredo Cornejo le recomendaron acondicionar el aeródromo de San Martín.
Las obras -reasfaltado de la pista principal, de la pista de rodaje y construcción del playón frente a los hangares- costará más de 10 millones de pesos y las realizará la empresa Ceosa (conocé los detalles aquí).
La pista principal tiene unos 1.600 metros.
A partir de entonces, el Ejecutivo provincial comunicó que San Martín estaría en condiciones para que operen aviones pequeños, incluso algunos a propulsión, además de los Piper Cheyenne de la lucha antigranizo. Pero, ahora, "descubrieron" que el aeródromo sólo podrá utilizarse de día y en determinadas condiciones climáticas. ¿Las causas? La ausencia del sistema VOR e ILS.
El VOR es una especie de radiofaro ubicado en una cabecera de la pista que sirve de guía para que las aeronaves "encuentren" el aeropuerto. Además, existe el ILS, un haz electrónico que marca la pendiente de aproximación. La unión de los dos sistemas permite la plena operación a ciegas de un avión, algo fundamental para la lucha antigranizo porque todas los vuelos se realizan en condiciones de tiempo adverso y 50% de noche.
Por ello, ante la falta de VOR e ILS, el Gobierno tuvo que desistir de trasladar la base de la lucha antigranizo de El Plumerillo a San Martín (la otra está en San Rafael). Llamativamente, la instalación de la lucha antigranizo había sido uno de los argumentos para hacer una inversión de 10 millones de pesos en el aeródromo, ya que se aprovecharía el predio más allá de los tres meses en que no opere el aeropuerto de Mendoza.
Una alternativa para algunos vuelos
"Sin VOR ni ILS, se puede aterrizar en una pista gracias al balizamiento (luces sobre la pista). Sin embargo, el problema se presenta cuando el piloto no conoce la zona", coinciden las fuentes aeronáuticas consultadas. Asimismo, encontrar la pista en un vuelo visual representa más complejidad para un avión jet, como en los que se realiza el traslado de órganos, que para un avión pequeño de aeroclub.
Otro problema que se presenta en San Martín es la carga de combustible para los aviones impulsados por turbinas, como un Learjet. Éstos requieren de combustible Jet A-1 y el aeródromo del Este no dispone del mismo. Para suplir esta falencia, una alternativa sería trasladar este combustible en un vehículo autorizado desde Aerotec (Rivadavia), donde sí cuentan con un centro de carga de este tipo.