La tormenta nos trae la intensidad que necesitamos para dar el salto al cambio, para catalizarnos y purificar nuestras emociones, limpiar nuestra energía y liberar aquello que ya no tiene que ver con lo que queremos crear y re crear de nosotros.
La energía tormentosa no pide permiso para desatar su movimiento, produce el caos necesario para este momento de la tierra, de nuestra vida; desde lo más universal hasta lo más individual, nosotros, ¡tenemos que estar atentos! El desafío es darnos amor sin condiciones, es experimentar un tipo de amor que no nos limite, no nos censure, nos haga sentir que dependemos del otro u otros para ser.
Una etapa de puro movimiento
La tierra se hace sentir y si no estamos en sintonía con nosotros y el resto, puede ser que no la pasemos tan bien, hay que dejarse guiar por las señales que llegan desde adentro, hay que dejar de tapar con miedos, paranoia, dudas y mentiras auto-impuestas para no incomodarse. Nuestra zona de confort que va a durar poco ya que venimos a mutar, a sacar las cascaras de lo viejo y hacer nacer la semilla que traemos: el centro esta puesto en el amor.
Sobre las emociones
Las emociones fluyen y se liberan para ser sanadas, para dejarlas ir, y llenarlas con nuestro amor, con nuestros deseos, con nuestras intenciones, en concordancia con el todo, con el universo, la tierra y nuestros pares. Es importante en estos momentos mirar alrededor y poder abrir la mente a un pensamiento colectivo, solidario.
¿Cuánto amor ponemos en nosotros? ¿Cuánto amor ponemos en lo que hacemos y en lo que queremos hacer? ¿Qué tipo de amor nos llega y qué tipo de amor aprendimos y reproducimos? ¿El amor con condiciones? ¿Aquel que si te doy, tenes que darme algo, aquel que si me enamoro estoy poseída por otro, aquel que le debe explicaciones a otro o los otros por ser y hacer? Tal vez tengamos que elegir ser felices por el solo hecho de vivir, de amarnos, de tener cada día la oportunidad de elegir cómo y qué hacer, de reír, y compartir la vida con otros, siendo protagonistas de nuestra creación. Elegir ese amor que fluye dando, no solo materialmente, sino energéticamente, sin condiciones, con la confianza en que el hecho de brindarse atrae abundancia en todos los aspectos.
En una humanidad que aun tiene mucho que aprender del amor libre, sin condiciones e "incondicional", el Maya nos trae caos para que nos sacudamos y que empecemos a amarnos, bajando los velos del ego, entrando al eje que necesitamos sanar, tomando las riendas fuerte para que todo se transforme.
Mucha agua
El elemento agua, la luna , las mujeres, los círculos y las emociones tendrán un gran propósito: elevarse, movilizarse, reunirse y potenciarse. Amar maternalmente, sanar lo femenino para poder activar su poder creativo, su abundancia y así calmar sus aguas emocionales.
El agua de la tormenta limpia, es purificadora. Este será un tiempo de crecimiento, de intensidades, de expansión, de liberación y limpieza, hay mucho mas para ir descubriendo de este año azul y transformador:entregarse confiando es esencial; la clave es el amor.
Que la metamorfosis que vivenciemos a nivel cósmico, humano, social e individual venga de la mano del amor universal y que se expanda para abrir los ojos a una humanidad más solidaria. (EntreMujeres)