Efedrina, narcos y kirchnerismo: El "factor San Luis"

El increíble pasado del multimillonario que vive en San Luis y preside el club Estudiantes. Su pelea con dos presidentes mexicanos, sus millones, sus detenciones, videos escandalosos y una nueva investigación que lo vincula al tráfico de efedrina, a partir de las declaraciones de los hermanos Lanatta. Indicios publicados en Córdoba y San Luis que lo señalan como cercano a personajes tan emblemáticos del kirchnerismo con son Eugenio Zaffaroni y Amado Boudou.

San Luis está conmocionada por la noticia. Es que una investigación de Clarín ubica a un nuevo personaje de su vida deportiva y social como parte de la maquinaria infernal del tráfico de efedrina, uno de los motores del narcotráfico en la Argentina. Se trata del empresario y presidente del club Estudiantes de San Luis, Carlos Ahumada Kurtz, que fue vinculado al negocio de la efedrina y al ex jefe de Gabinete del kirchnerismo, Aníbal Fernández, entre otros funcionarios y dirigentes cercanos al gobierno nacional anterior.

"El mexicano denunciado por Lanatta, con nuevos vínculos" se llama la nota del periodista Nicolás Pizzi que da cuenta de que Martín Lanatta, uno de los condenados por el Triple Crimen de General Rodríguez y fugado actualmente junto a su hermano Cristian y Víctor Schillaci (también sentenciados por el mismo hecho), aseguró ante la Justicia que Ahumada habría pagado varios millones de dólares a Fernández, en relación al tráfico de efedrina.


Según la publicación, el empresario también estaría vinculado al ex ministro de Planificación, Julio de Vido, y al ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni. 

Clarín reveló que Ahumada Kurtz nació en Argentina, pero vivió casi toda su vida en México, donde terminó preso por un escándalo político de trascendencia nacional. Desde entonces, acumuló denuncias por supuestas maniobras de lavado con dinero proveniente del narcotráfico.


Su regreso al país se concretó en julio de 2007. Primero se radicó en Córdoba, donde gerenció el club Talleres junto a Carlos Granero. Luego pasó a manejar Juventud Universitaria de San Luis y actualmente preside el club Estudiantes de esa provincia. "Por sus vínculos con el fútbol, Ahumada estableció una estrecha relación con el entonces presidente de la AFA, Julio Grondona", contó Clarín.

Agregó que "durante el gobierno kirchnerista, el mexicano también se acercó al ex ministro de Planificación Julio de Vido. El vínculo se concretó a través del ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, que representa a Ahumada en varias causas". De acuerdo con la investigación periodística, Lanatta dijo que fue dos veces a la casa de Ahumada junto al misterioso agente de inteligencia conocido como “Máximo”. “Una vez retiré 2 millones de dólares, de esa gestión yo recibo 20.000; y en la segunda oportunidad retiramos 3.200.000 y me dan 30.000”, relató. El dinero se lo habrían entregado en mano a Fernández. Según el testimonio de Lanatta, con ese dinero se habría comprado una moto CVR 600 en una concesionaria de Quilmes. También habría adquirido en el mismo lugar un mini Cooper de color negro. La Justicia nunca fue hasta la concesionaria.

"Refugiado en la Argentina"

En una entrevista publicada en marzo de 2014 por el diario mexicano El Universal, de donde surgió la foto de portada de esta nota, Ahumada Kurtz, entonces, fue calificado como "un refugiado en la Argentina". Aquí se le llama "empresario mexicano", pero en México no lo dudan: es para ellos "El Argentino".

"El empresario -publicó hace dos años el diario azteca- vive en un penthouse de dos plantas enclavado en el barrio Recoleta. En el apartamento se observa a cuatro empleados: dos empleadas domésticas, su secretaria particular y un chofer".

¿El motivo de su "refugio"? Dijo que le dio dinero al partido PRD mexicano y en un libro de descargo por las acusaciones contra él, "Derecho de Réplica", dijo que videos difundidos en su contra fue planeada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari con el aval de quien gobernaba cuando Ahumada se vio enfrentado con la justicia, Vicente Fox. "Carlos Salinas de Gortari me utilizó", dijo en esa nota Ahumada, ahora un habitante más de la tranquila San Luis.

La detención en México


 Ahumada estuvo preso tres años en México y en Cuba y lo acusaron de lavado de dinero, de fraude y de vínculos con el Cartel de Juárez. Quedó en libertad en 2007, pero pidieron su captura internacional por "el tendal" que dejó en el León (también fue dueño del Santos Laguna).

Como gerenciador del Club Talleres de Córdoba protagonizó una fuga ante su inminente detención. En el 2008 fue detenido por presunto fraude por personal de Interpol cuando intentaba fugarse de un departamento escondido en el baúl de un automóvil conducido por su amigo, el ex jugador Martín Vilallonga.

Ahumada era el titular de Ateliers S.A., gerenciadora del devastado y quebrado club cordobés. Después de su revoltoso paso por Talleres, en 2010, fue presidente del club Juventud Unida Universitario de la tercera división argentina. Cargo que abandonó en junio del 2011 por expresa petición de los dirigentes, a través de su asesor legal rescindían el contrato con Promotora Deportiva.

Este enigmático personaje está siempre acompañado por guardaespaldas (entre ellos Carlos Góngora, un ex jefe de policía de Córdoba) y no aparece en ningún registro público como integrante de una empresa en San Luis. Por este motivo, la AFIP no lo investigó, según contó el diario santiagueño El Liberal. 


En México vincularon a los prófugos con Ahumada:


En las escuchas de la AFA

 Carlos Ahumada Kurtz apareció en las escuchas que se difundieron el año pasado. El club ascendió cuatro veces en tres años. "El único (club) que me preocupa es Estudiantes de San Luis", dijo el fallecido Julio Grondona en diálogo con Gustavo Ceresa, titular del Consejo Federal de la AFA.

También conocido como "el señor de los sobornos", el mexicano nació en Córdoba y se fue a los 9 años a México, donde se nacionalizó. Nadie sabe de dónde sacó tanto dinero para poner en el club puntano. Sus amigos cuentan que administra una fortuna de 500 millones de dólares y que tiene un penthouse en Recoleta.


Luego de las escuchas, el empresario salió a declarar y a defender a su club: "El ascenso de Estudiantes no se mancha", dijo Ahumada en FM Ciudad de San Luis. "Lo hicimos por amor a la camiseta. Hablan porque Don Julio no se puede defender". 

Su paso por Córdoba y sus vínculos con Boudou

De acuerdo con lo que relata el periodista Germán Negro en La Voz del Interior de Córdoba, Ahumada dejó una estela en esa provincia. "En 2008, cuando Ahumada se hizo cargo del gerenciamiento de Talleres, el abogado Jacobo Grossman se presentó en La Voz del Interior como su representante legal. También se ofreció a ser el vocero del gerenciador para el caso de que se necesitara consultarle sobre el complejo pasado en México. Hoy, Grossman representa en varias causas por corrupción al exvicepresidente Amado Boudou", escribió.

Relató que "la relación entre Grossman y Ahumada puede resultar normal o circunstancial. Pero queda más clara por la estrecha vinculación con Zaffaroni. Grossman, de reconocida amistad con el exintegrante de la Corte, fue asesor de este en la Convención Constituyente, socio y miembro de consulta".

Según Negro, "a la relación Ahumada-Grossman-Zaffaroni –todos vinculados de una u otra manera al kirchnerismo– le falta un elemento ilustrativo, tal vez el capítulo menos conocido de la novela. A principios de los años ’70, Grossman lideró una banda de malhechores a la que llamaban `el sindicato del hampa`".

Agrega luego en su columna que "con aparente logística de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la banda de Grossman se habría dedicado a secuestrar niños de familias adineradas. Pero el caso más resonante fue el secuestro de Douglas Roberts, gerente de Pepsi, por el que fue detenido en 1976. Después de pasar 14 años en prisión, y recibido de abogado, Grossman reapareció de la mano de Zaffaroni".