No todas son pálidas para Mario Iván Jácamo (29). En un juicio abreviado, aceptaba purgar una condena de 9 años y 10 meses por aquel robo en 2013, en el que casi murió de un tiro en la cabeza con el revólver que él mismo empuñaba, en pleno forcejeo con el empleado de una carnicería de la Villa Lerga, en Rawson. Pero ayer un juez de la Sala I de la Cámara Penal, le dio una pena menor: 8 años, dijeron fuentes judiciales. De todos modos, seguirá con prisión domiciliaria porque quedó discapacitado por aquel disparo.
Según publicó hoy Diario de Cuyo, que el magistrado aplique una pena menor es parte de las facultades que tiene, por ley, al aceptar un juicio abreviado; el único impedimento que tiene es imponer un castigo mayor.
De todos modos no es la primera vez que un miembro de ese tribunal aplica una condena menor a la que le proponen la fiscalía y el imputado a través de su defensor: en junio pasado, la juez Silvia Peña Sansó de Ruiz fue protagonista de un fallo criticado en Tribunales, porque impuso un castigo menor al que aceptaban dos sujetos por violar a una nena de 12 años, discapacitada, que fue madre a causa de esos ultrajes sexuales.