La audacia de los adolescentes parece no tener límites. Muchas veces asociada con la necesidad y la rebeldía, bajo los efectos de distintas sustancias, son capaces de llegar a extremos insospechados. En la madrugada de ayer un niño de 12 y un adolescente de 16 fueron demorados por la Policía de Orán tras ser sospechados de un robo en el hospital San Vicente de Paúl, de esa ciudad.
El robo fue advertido por un sereno que trabaja en una construcción ubicada en las calles Alvear y O''Higgins. Cerca de las 3 de ayer el guardia advirtió los movimientos de cuatro jóvenes quienes una vez adentro, luego de algunos minutos, salieron raudamente del edificio cargando un microscopio.
Tras ser advertidos del robo y sin demasiados detalles, los uniformados informaron a El Tribuno que al salir del hospital con el aparato médico, los jóvenes se habrían asustado y lo dejaron tirado en la vía pública. Se trasladaron hacia calle Pueyrredón.
De acuerdo a la información que se relevó en el hospital, el microscopio pertenece al área de Anatomía Patológica, un sector donde se estudian las distintas enfermedades patológicas. Uno de los objetivos es el diagnóstico de biopsias, piezas quirúrgicas, citologías y autopsias. Para dichos análisis es necesario el uso de aparatos como el microscopio.
Los policías lograron demorar a dos de los cuatro jóvenes involucrados en el robo, uno de 12 y otro de 16 años. En Orán, como en otras ciudades del interior, son cada vez más frecuentes los hechos delictivos en los que están involucrados menores de edad. Incluso varios son conscientes de que su condición de menores los podrá favorecer ante una denuncia formal por sus actos.