La provincia va a vivir mañana las 20 en Casa Rubik (San Martín 411 de Godoy Cruz) un hecho atípico y hasta épico: una misma editorial, Babeuf, presentará la friolera de cinco libros de poesía: Objeto directo, de Agustina Randis; Poemas de tecnotronic, de Claudio Rosales; Intoxicaciones, de Pablo Arabena; El guanaco, de Gaston Ortiz Bandes, y Pico de oro, de Gaston Moyano.
Los responsables de esta hazaña poética son José Bianchi y Juan Manuel Ceballos, fundadores del sello Babeuf, que desde hace un tiempo viene abriéndose camino a fuerza de valiosas publicaciones y ya a esta altura es una suerte de cita obligada de toda persona que quiera conocer algo de lo que está pasando con la poesía en Mendoza.
Que una editorial en nuestra provincia no es novedad, pero sí lo es que se consolide en tan poco tiempo y que, además, cada vez sus apuestas sean más fuertes.
Para conocer cómo ve Babeuf la poesía y comprender este compromiso, MDZ Online dialogó con José Bianchi, quien no sólo es editor, sino también una de la nuevas voces de literatura mendocina, autor de libros como Canto particular.
José Bianchi. (Foto: Alf Ponce)
- ¿A qué se debe la decisión de presentar los cinco títulos a la vez?
- La decisión de presentarlos todos juntos tiene que ver con varias cosas. En primer lugar, es un gesto de potencia editorial y, al mismo tiempo, una demostración de la riqueza y la diversidad de las poéticas que se están trabajando en nuestro contexto literario. Por otro lado, también existe un poco la concepción de que la poesía no emerge como obra de manera espontánea desde un supuesto vacío que el artista en su gracia convierte en belleza, sino desde un determinado aquí y ahora que se determina a su vez en cierto sentido de manera social y comunitaria, así es que nos parece que exponer este panorama de manera conjunta significa un poco hacer justicia al origen y a la significación de un poemario, por mostrarlo como parte o contraparte de una generación de escritores vista como un todo.
- He leído a los cinco autores que publican esta vez y cada uno no sólo ha construido un estilo propio, sino que también, y esto me parece más importante, una voz propia. ¿Coincidís con esto?
- Absolutamente, ese es, sin duda, uno de los criterios de selección. Considero que cada uno tiene una forma particular de vivir, sentir e interpretar la poesía, y eso me parece muy increíble, porque pocas cosas toleran abrir tal riqueza y variedad de verdades contradictorias sin destruirse.
Portadas de los cinco títulos que se presentan mañana.
- Esa riqueza de la que hablás es la que, justamente, me parece que identifica en este momento a la poesía que se está escribiendo en Mendoza. Dentro de esa multiplicidad y siempre considerando que el tema da para mucho más, ¿qué elementos creés que identifican a la poesía que se está haciendo por estos pagos?
- Y, evidentemente, es una pregunta un poco inabarcable, puesto que cada poeta, cada poema, cada verso es un mundo inagotable y que, sobre todo, existe en el corazón y en el cerebro de quien lo lee. Sin embargo, puedo decir que la poesía que se está escribiendo en Mendoza en estos tiempos tiene la virtud de ser desalmadamente despierta e intensamente humana. A qué me refiero con esto, a que los poetas han decidido ejercer el oficio de ser hombres como condición de posibilidad para escribirlo luego en sus versos. Cosa que no es común en muchos otros contextos donde sigue siendo la poesía una radiografía retorica de las propias miserias individuales.
- ¿Poetas más asidos a la realidad, proponiendo temas más concretos y rescatando la realidad sin metáforas?
- Puede ser eso también. Creo que la poesía, si lo es realmente, nunca pierde la característica de crear el mundo, pero en este caso esa creación no es caprichosa, sino que responde en mayor o menor medida a una profunda necesidad de moralizar, en el mejor de los sentidos.
- A ver... Eso de moralizar me hace ruido, entiendo que saliendo de vos ese término no tiene el significado conservador y peligroso que tiene en otras bocas, pero necesito entenderlo.
- Es que la moral no es algo que podamos, por decirlo de alguna manera, extirpar de nuestras vidas, la moral es el modo que tiene cada persona de vivir, no podemos abrir los ojos sin estar ejerciendo un juicio de valor sobre las cosas que tenemos enfrente, básicamente, no podemos evitar elegir, es la condición de la finitud humana que nos implica reparar en ciertas cosas y en otras no. El caso de la poesía es emblemático en este sentido porque nos ofrece un mundo oculto en cada verso, y a eso me refiero con moralizar, con ofrecer una visión de mundo, que obviamente implica valores, decisiones, compromisos.
- Bien, entonces volvemos a lo que decías antes, cada voz poética es un compromiso, una forma de vivir. Con esto, estamos hablando de una poesía cruelmente sincera, cada poema, cada verso, cada palabra es un pedazo de la persona que lo escribe. ¿De ahí se deriva que elijás a tales o cuales poetas para publicar en la editorial, de esa sinceridad en el decir y hacer?
- Sí, tiene que ver con eso, pero también con su consecuencia inmediata que es la emanación de cierta poesía que considero valiosa. Desde mi punto de vista, la poesía tiene que decirme algo, y para poder decirme algo tiene que tener mucha calle o mucha suerte. Pero lo segundo es más inhallable que lo primero. Y también tiene que ver con lo que ha venido siendo para mí la poesía argentina hasta hoy. Con esto quiero decir que todos estos autores me ofrecen cierto sentido de novedad y todos ellos son libros que me gustaría tener en mi biblioteca al lado de los de Lugones, Olivari, Lamborghini y Antolin. Por eso creo que los hago.
Juan Manuel Ceballos, José Bianchi y Claudio Rosales.
- A propósito de esto, pasemos a tu rol de editor, o mejor, al rol de los escasos editores en Mendoza, porque no sólo escasean, sino que también faltan reediciones, como por ejemplo de Las Heras, de Claudio Rosales, uno de los libros, a mi juicio, más importantes del los últimos años.
- Sin lugar a dudas. No sé si el problema es que falten o sobren, sino que por motivos bastante diversos y que tal vez desconozco del todo no se les ha dado continuidad a ciertos proyectos sumamente necesarios y que seguramente estaban más destinados a nuestra época que al momento histórico que los vio nacer. Eso es algo que siempre reclamo a mis camaradas. En mi caso, me interesó trabajar como editor en parte por ese vacío que estaba por ahí dando vueltas y nadie reclamaba como suyo, pero sobre todo porque tengo una idea bastante urgente de lo que para mí tiene que ser un libro. Creo que la falta tiene que ver un poco con eso que hablábamos anteriormente de la cuestión moral, el miedo que tenemos en esta época a ejercer un juicio de valor sobre algo, como si la indiferencia o la neutralidad no fueran en sí mismas también decisiones. El editor es en el fondo un censor.
- ¿No falta, justamente, debate, discusión, pelea si es necesario entre los autores, a propósito de esto de no emitir juicios de valores en voz alta?
- Es que, más allá de ser autores, yo creo que como seres humanos estamos llamados a prodigar nuestro mundo, a cantar lo que vivimos todos los días, y esa es la mayor ofrenda de humanidad que podemos ofrecer al prójimo, regalarle los detalles que se nos dan a nuestras vidas para que no sean sólo nuestros. La opción a esto es la de continuar perpetuando discursos y sentidos comunes que no nos pertenecen y empobrecen nuestras vidas y en ese mismo acto destruimos en el otro la posibilidad de que se enriquezca con lo que podemos ofrecerle y viceversa. Entonces, me parece que más allá de como poetas, como personas debemos ofrecer una opinión sincera sobre lo que vivimos y estar atentos a potenciar esa opinión en el diálogo con el otro. Pero antes debemos creer lo que ven nuestros ojos y escuchan nuestros oídos.
Sábado 4 a las 20 en San Martín 411 de Godoy Cruz, un día, una hora y un lugar en el que la poesía vivirá un momento épico.
A continuación pueden leer un poema de cada uno de los libros que se presentan mañana:
Algunos títulos de la Editorial Babeuf
Colección Parcial I:
Antología política 2004-2012- Julio Fernández Peláez
Canto Particular- José Bianchi
Curte el look barroco- Ludovico Zanettini
Televi sión- Leandro Bosco
El Alma (por el orto)- Mario Sinmuro
Colección Parcial II:
El Guanaco- Gastón Ortiz Bandes
Poemas de Tecnotrónic- Claudio Rosales
Objeto Directo- Agustina Randis
Pico de Oro- Gastón Moyano
Intoxicaciones - Pablo Arabena
Antologías:
Después del Fin - Arabena, Antich, Moyano, Taglia
Coronado, Rosales y Pedra.
La libertad entre los dientes- Borbollón
Pajaros en la noche - CENS 4-583
Alejandro Frias