Esta semana fueron dados a conocer los resultados del certamen Vendimia de literatura en sus cuatro categorías, y los ganadores fueron Gabriel Jiménez con la obra Motín, en la categoría Poesía; Marcos Martínez con Geografía de la villa para principiantes y cuentos prescindibles y Pablo Colombi con La guerra donde seremos soldados, ambos en la categoría Cuento; Fabricio Márquez con Lo profundo del Marcito, en Novela, y Alejandro Marino con El rancho de Mulligan, en Dramaturgia.
Sendos jurados estuvieron integrados por Fabián Casas, Eliana Drajer y Diego Roel para Poesía, Vicente Battista, Pablo Altare y Luis Sagasti, Cuento, Juan Forn, Pablo Gullo y Carlos Daniel Aletto, Novela, y Malena Marechal, Daniel Fermani y Edelmiro Menchaca, Dramaturgia.
Sin dudas, la gran y buena sorpresa de esta edición de los premios Vendimia de literatura llegó en la categoría Dramaturgia, puesto que Marino es, de todos los premiados, uno de los que más trayectoria tiene (lleva 30 años escribiendo, según asegura) pero que hasta el momento no había recibido una distinción como esta.
Por su parte, tanto Colombi como Márquez y Martínez ya habían recibido premios en este certamen, en tanto que la poesía de Jiménez ya tiene un lugar ganado en literatura local.
Hablan los ganadores
Para conocer más de las obras ganadores y de sus autores, MDZ Online le pidió a cada uno de ellos que respondiera a las siguientes preguntas:
1 ¿Podrías darnos una idea en general de la obra ganadora?
2 ¿Cuáles son los temas que más te interesa trabajar desde lo literario?
3 ¿Cuál es, a tu juicio, el estado de la literatura en Mendoza?
4 ¿Cuál es la relevancia, a nivel personal y general, de un premio como el Vendimia?
Hablan Gabriel Jiménez, Marcos Martínez, Pablo Colombi, Fabricio Márquez y Alejandro Marino.
Gabriel Jiménez
Gabriel Jiménez, foto JulietaTornello.
1. El libro se llama Motín, la idea es hacer foco en situaciones extremas que se dan de modo cotidiano en las cárceles y tranquilamente podrían ser motivo de una explosión social (motín), pero sucede que casi nunca se escucha lo que se detona allá adentro. En este caso, los poemas buscan encender esa mecha e intentar darles visibilidad a algunas de estas situaciones.
2. No tengo temas en los que trabaje reiterativamente al punto de poder destacarlos de otros temas. Temáticamente suelo fluctuar bastante. Sí creo que la literatura no es un manual de respuestas, al contrario su función debería ser problematizar ciertas verdades, no solucionarlas. En ese sentido, la cuestión del tema es accesoria al problema.
3. Creo que hay cierta frugalidad en eso llamado "literatura mendocina". Durante los últimos años se ha evidenciado la falta de una política cultural al respecto, tanto de parte del Estado como de los propios escritores. En Mendoza se escribe bastante, se publica poco y se lee menos (a autores locales). Tampoco es que sea necesario publicar todo lo que se escribe, pero se da el caso de autores necesarios e invisibles, habría que apostar por esos. Mientras tanto, la literatura mendocina es invisible.
4. Los concursos suelen responder a una serie de arbitrariedades. En este caso me alegra que escritores como Casas, Drajer y Roel se hayan interesado por lo trabajado en este libro. A nivel general, desconozco qué implicancia pueda tener. Por lo pronto, busco editorial para otro texto en el que vengo trabajando desde hace unos años y no he podido publicar aún.
Marcos Martínez
Marcos Martínez.
1. La idea general de Geografía... es hacer visible situaciones, emociones y pensares de las villas. A veces en primera persona y a veces a partir de un testigo, cuestiona los prejuicios que tiene la sociedad sobre las villas. Hay una segunda parte que se llama Cuentos prescindibles, que trata sobre el erotismo, la muerte, cuestiones completamente prescindibles al lado de la existencia de villa en nuestro país.
2. Hay algunas obsesiones en mis escritos, la historia y lo marginal, los derechos humanos. A veces el erotismo también se cuela en mis palabras.
3. La literatura mendocina, al igual que el arte atraviesa una crisis: cada vez habemos más artistas luchando por vivir de lo que amamos que somos considerados de clase B por el Estado, por lo tanto cobramos un año después cachets mucho más bajos que los artistas clase A. Un Romeo Santos vale más que mil Markamas.
4. Todo reconocimiento es positivo y es un gran incentivo, pero mayor premio es poder vivir de una pasión.
Pablo Colombi
Pablo Colombi.
1. Mi libro, La guerra donde seremos soldados, son 17 cuentos, unos realistas, otros fantásticos, alguno maravilloso, ordenados como para dar un panorama de la condición humana a través de unos paisajes que van desde el orificio de un hormiguero en la tierra hasta ciertos confines del universo.
2. Los temas a menudo me resultan ocasionales. Son divagaciones, sueños, observaciones. Me atrapa más aún el desafío de explorar el cuento como género minucioso. Eso de preparar desde el título mismo un remate final, para demorarlo sin detenerlo y para anticiparlo sin decirlo por completo.
3. Pienso que Buenos Aires es una caja de resonancia que ensordece todo. ¿No contesté la pregunta? Es que veo dos veredas enfrentadas: quienes pagan sus propios libros por razones personales y quienes son publicados por razones de calidad. ¿Sigo sin contestar? Es que abundan los escritores que sociabilizan, pero escasean los que sacrifican el día a escribir. Ya estuvo, hablé demasiado sobre Mendoza.
4. Ganar el Vendimia es el evento literario de cada año mendocino. Es publicar la obra que premió un jurado de lectores imparciales. Pero lo más importante sigue siendo escribir, encerrado a solas, que es el modo como cada escritor se luce y prospera haciendo literatura, esa única droga de la cual uno vuelve mejorado.
Fabricio Márquez
Fabricio Márquez, foto Sabino Sosa Márquez.
1. Lo profundo del Marcito es una novela de aprendizaje, narrada por su protagonista, Paula, que tiene veinte años, le gustan las chicas y no sabe qué hacer con su vida. El consumo de cocaína la llevará a una crisis y un sueño de su infancia la llevará de vuelta al Marcito, el embalse donde pasó su infancia. Ahí encontrará trabajo, amigos, enemigos, un gran amor, una vida, un sentido. Y su sueño la ayudará a desentrañar el secreto que se halla oculto en lo profundo del lago.
2. Los personajes sencillos, de los márgenes, que no necesariamente son marginales, las historias de caídas, de conquistas, las zonas de la vida y del alma que van de lo gris a lo oscuro, para tratar de buscar una chispa de luz ahí. La interacción de los personajes con el otro, con su entorno, con su trabajo, con el contexto histórico y social, cómo lo público influye de distintas maneras sobre lo privado.
3. Me parece que está en ebullición. En este tiempo me he encontrado con mucha gente, distintas edades, distintas voces, que están produciendo un cuerpo literario vivo, rico, variado, que necesita de una autoestima alta, de unión y organización, de producción de obras concretas, de espacios de edición y difusión, de lectores que apuesten.
4. En relación a lo anterior, el Certamen da visibilidad y prestigio a escritores emergentes de toda la provincia, da la posibilidad de la edición cuidada de un libro completo, apostando a los distintos géneros, poniendo a la poesía y al teatro, poco difundidos y publicados, a la altura de la narrativa; además da un premio en dinero, reconociendo a la escritura como un trabajo que, cuando está bien hecho, puede y debe ser remunerado. Esto, que parece una obviedad, acá cuesta mucho entenderlo. A título personal, haber ganado este premio con mi libro de cuentos Bº Alborde me dio un reconocimiento social como escritor que me ha permitido trabajar y moverme en ámbitos relacionados a lo literario, y me ha ayudado a generar lo más importante: lectores.
Alejandro Marino
Alejandro Marino.
1. El Rancho de Mulligan es una comedia teatral descabellada en tono de cómics. Su protagonista, El llanero solitario, vive en un pueblo fantasma en el medio del desierto con Mr. Mulligan y su hermosa y pulposa hija. Con la aparición del forastero Gerardo Bogginno se irá tejiendo la trama en una sucesión de hechos y sorpresas que llevarán a los personajes a un final totalmente inesperado.
2. No me interesa escribir sobre temas. Desde la experiencia literaria construyo espejos constitutivos para poder asir la existencia y el mundo de alguna manera.
3. No conozco en profundidad.
4. El premio Vendimia es muy prestigioso. Puedo dar fe de un jurado realmente de lujo y una transparencia sin tacha. Este premio me va a permitir estrenar la obra en el Independencia o en el Le Parc, que para artistas del interior no es poca cosa. Llevo más de treinta años escribiendo y participo en un concurso por primera vez, y no hay duda de que este premio legitima mi trabajo entre mis pares y, por supuesto, ante el público, ya que la edición de la obra en formato libro se distribuye en escuelas y bibliotecas y esa difusión es lo que cierra el círculo del trabajo de un escritor.