A veces ellos tampoco tienen ganas

Varias razones hacen crecer el mito de que los hombres son una “maquina” sexual. Fingir y no desear parecen ser solo cuestiones femeninas. ¿Qué pasa cuándo él no quiere?

Foto: WEb
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Recientemente se explicó, desde lo biológico, que aunque cada persona vive su sexualidad de manera diferente, sí existe una gran diferencia que hace que ellos sean más propensos a pensar y actuar de forma sexual.

“Pareciera que siempre tienen ganas”, dijo una reciente mamá que lucha por parar el ritmo sexual de su marido.

Al parecer en los hombres hay testosterona, la hormona más excitante que controla todas las funciones sexuales como la libido, la potencia, las erecciones y la fertilidad; razón por la que el deseo masculino se mantienen con los niveles precisos para una disponibilidad casi instantánea.

Además está comprobado que al comienzo de la adolescencia, los hombres producen de 200 a 250% más de testosterona que en su infancia, lo que genera un incremento en su interés sexual y hace casi imposible que su mente piense en otra cosa. Mientras que en las mujeres, la testosterona es 10 veces menor si se compara con la de los hombres.

Otra diferencia, es que el cerebro masculino tiene el área de interés sexual es 2.5 veces más grande que la mujer, lo que provoca que su pasión y deseo sexual sea mayor.

Ahora, ¿qué pasa cuando ellos no tienen ganas de hacer el amor?

“Se quedan dormidos, esquivan los momentos de pasión y hasta ponen excusas. Pensé que esas eran cosas de mujeres”, dijo otra joven en conversación con MDZ.

Si el fenómeno se repite se puede tratar de una disfunción del deseo, es decir una inhibición persistente y recurrente del deseo sexual o la libido, y lo mejor será consultar con un profesional.

Pero, “recordemos que la sexualidad para el hombre cumple un papel destacado, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, no es solo la finalidad reproductiva o las normas y sanciones que estipula la sociedad”, dijo el especialista en sexología Germán Gregorio.

“La sexualidad debe verse como un componente más de la personalidad del individuo, y como uno de los factores donde incide la salud humana. En tal sentido, hablar de sexualidad, implica tener en cuenta, creencias, valores, hábitos, necesidades, comportamientos, concepciones, actitudes y actividades que mediatizan las maneras de ser y hacer del ser humano”, agregó.

El 52% rechazan a sus mujeres por...

Hace unos días una encuesta reveló que el 52 por ciento de los entrevistados rechazaba a su mujer a causa del estrés, del cansancio laboral, de haber abusado de algunas copas de alcohol o de otros temas que a ojos femeninos nos pueden parecer tan vanos, como la derrota de su equipo de fútbol.

El rechazo, sin duda, comienza a generar inseguridad en la pareja. Ellas se sienten que ya no son más objeto de deseo, que ellos están con alguien más o tienen una aventura.

Es un estado por el que pasan todas las parejas y es más normal de lo que se piensa. Pero como es un tema del que poco se habla, creemos que ese pequeño gran problema sólo nos ocurre a nosotros. Nada más lejos de la realidad. Es muy normal y muy fácil de resolver.

A ellos, como a nosotras nos pasa, no tienen deseo todo el tiempo. Hay que provocarlo. Muchas veces la cotidianeidad termina por acabar con esas relaciones.

A veces el problema no es una falta de deseo, a veces son decisiones que se toman de manera unilateral, lo que provoca aún más la molestia del otro miembro de la pareja.

Según los profesionales, esto muchas veces tiene que ver con la cultura. Quizás la sociedad le impone al hombre la virilidad a través de las prácticas sexuales.

Pero, después de un día de cansancio, de agobio o de estrés, acaso ¿el hombre tiene la obligación de sentirse excitado para dar comienzo a una faena sexual?

Muchas veces él se siente culpable de decir “no” y hasta finge o se obliga a sentir deseo.

Algunos factores clave para que la libido masculina disminuya son: el estrés, exceso de preocupaciones o la depresión. Muchas veces, el hombre ni siquiera se da cuenta de que se encuentra en esas situaciones.

Además, pueden existir algunos motivos biológicos que nos ayudarán a entender el fenómeno. 

Hasta ahora se consideraba como culpable de este problema a un descenso de la testosterona, pero los investigadores afirman que un descenso en los estrógenos podría ser también parte del problema.

Joel Finkelstein, del Hospital General de Massachusetts, uno de los coautores del estudio que apareció en la revista New England Journal of Medicine (NEJM), dijo que “el hipogonadismo masculino refiere a un descenso de las hormonas reproductivas suficientemente drástico como para producir efectos físicos como la disminución del deseo sexual o la pérdida de masa muscular.

La producción de testosterona tiene también un impacto directo en los niveles de estrógenos en hombres, puesto que una parte de la hormona masculina es convertida en estrógenos por una enzima. Esto hace difícil saber qué hormona se necesita y en qué cantidad, para contrarrestar los síntomas que aparecen en hombres mayores.

Es decir, cualquier función sexual se ve impactada por ambas hormonas: una falta de estrógenos disminuye el deseo y un bajo nivel de testosterona impide la erección.

Quizás sea cuestión de estimular a nuestra pareja y de derribar el mito de que ellos “siempre tienen ganas”. Porque como a nosotras, a ellos también “les puede doler la cabeza”.