En las últimas horas, Nicolás Ciccone, ex titular y fundador de la ex Ciccone Calcográfica, pidió la nulidad absoluta de la resolución por la que el juez Ariel Lijo lo apartó del rol de querellante, pero la defensa de Amado Boudou se opuso.
El planteo hecho por Ciccnone apunta a retrotraer la causa a principios de año cuando, después de declarar como testigo, fue aceptado como “particular damnificado”, es decir como víctima de la supuesta maniobra para despojarlo de su empresa.
Sin embargo, el propio magistrado lo apartó de ese rol y, a instancias del fiscal Jorge Di Lello, lo convirtió en “imputado”, lo llamó a prestar declaración indagatoria y el viernes pasado lo procesó junto con el vicepresidente y otros acusados.
Para Lijo está probado que Ciccone y su yerno, Guillermo Reinwick, le cedieron el 70 por ciento de las acciones de la imprenta a Boudou a cambio del levantamiento de la quiebra, la aprobación del plan de pagos de la AFIP y futuros contratos con el Estado para la impresión de billetes.
El abogado Rusconi cuestionó que cuando Ciccone declaró como testigo, bajo juramento de decir verdad, describió hechos “que lo tenían a él como una de las víctimas directas de la maniobra que se investiga”.
Uno de los abogados de Boudou, Eduardo Durañona, se opuso al planteo de Ciccone, argumentando que el ex dueño de la imprenta “sabía al momento de declarar bajo juramento, de la extraordinaria situación que estaba viviendo, aunque especuló con la posibilidad de salir beneficiado; quien sabe, quizás ya meditando sobre la nulidad que ahora plantea”.