Tal vez leyeron una nota que hicimos hace un par de días, en la que dialogaban estudiantes universitarios de clase y, respecto de los “cuidacoches” de nuestra ciudad, decían cosas como estas: “Deberíamos hacer un pozo, meter a todos los cuidacoches de la Arístides y prenderlos fuego o usar sus órganos para alimentar a los perros callejeros y hacerles caca en la cara”... “pobres perritos”... “Yo los mataría y antes de que se le enfríe el cuerpo me los violo”... “que se ardan bien ardidos hasta que se desmayen del dolor”... “y bueno, nada, lo tuve que pisar un poco para que se corra”... “armar una patrulla anti-trapitos y secuestrarlos y tenerlos en una finca a todos y torturarlos”... “podría sacarles el pito de un tirón”...
Sin dudas, estos jóvenes de buen pasar son productos sociales que supimos conseguir. A fin de analizar cómo es posible que se generen este tipo de conductas, invitamos a dialogar a tres importantes referentes sociales. Se trata de Miguel Conocente, sicólogo y músico, quien estuvo a cargo del Plan de Adicciones en las gestiones de Roberto Iglesias y Julio Cobos; Marcos Zandomeni, actual ministro de Energía de la Provincia y desarrolló ambiciosos proyectos sociales en tres comunidades vecinas de basurales y Fernando Barbera, empresario gastronómico, referente de la responsabilidad social empresaria y presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza.
Intentaremos, a los efectos de hacer más efectiva la lectura, no interferir mayormente en sus lúcidas reflexiones. Vamos a ellas.
Fernando Barbera.
Fernando Barbera: “Tenemos un problema que no resolvemos: darnos cuenta de que la violencia no sirve para superar nuestros problemas. Acá no importa si tenés plata o no la tenés o si sos joven o viejo. Vivimos fragmentados en el “nosotros” y en el “ellos”. Nos cuesta reconocernos en ese otro. Por eso, no nos ponemos a pensar qué hacer con tanta gente que esgrime estrategias de supervivencia. En la calle, algún artista en un semáforo te roba una sonrisa o algún delincuente te roba una vida”.
Marcos Zandomeni: “Somos muy hipócritas los seres humanos. En el caso de ese diálogo, uno se da cuenta de que, llegado el caso, no hay mayores diferencias entre alumnos de una universidad privada y los pibes que viven en el Pozo, el basural de Godoy Cruz. En las redes sociales se escribe de todo, pero sólo una hiperminoría es capaz de llegar a ese grado de violencia”.
Miguel Conocente: “Cuando leí esos comentarios de jóvenes ‘bien’, de Mendoza, vi en esos testimonios un valor sintomático: muestran algo que, en realidad, viene por otro lado. Hoy, la violencia funciona como organizadora y atraviesa todas las clases sociales. Que gente educada piense así, asombra, pero a mí no me asombra, porque lo escucho a diario en mi consultorio.
Marcos Zandomeni: “Hay distintas reacciones frente al empleo informal segregado: algunos de estos empleos tienen aceptación social y otros no la tienen. Los que están en negro en empresas, por ejemplo, o un jardinero que cuida tu jardín o una empleada doméstica son aceptados, pero los cuidacoches, no. Y todos están cobrando por algo que hacen no por algo que no hacen. La diferencia es que los cuidacoches lo hacen sin el aval institucional de, por ejemplo, una comuna. Si la comuna los legaliza, los aceptamos. El tarjetero está ‘incluido’ y por eso lo aceptamos”.
Fernando Barbera: “A la par, no hacemos nada por incluir a los que no lo están”.
Miguel Conocente: “Y al jardinero o a la doméstica se los tiene en negro y se los ‘acepta’ así…”.
La educación
Miguel Conocente: “No es honesto comparar esquemas educativos de épocas distintas. Y decir que ‘antes había mejor educación’.
Marcos Zandomeni: “Antes se esperaba que alguien terminara la primaria, ahora todos esperamos que, por lo menos, terminen la secundaria. Ahora hay mucha más inclusión que antes y las problemáticas son más complejas que antes”.
Miguel Conocente: “Y la sociedad no sabe qué hacer con esa complejidad. A veces, escucho quejas porque un chico va drogado a la escuela y yo pienso: ‘Qué bueno que fue a la escuela, porque entonces ahí tenemos ocasión de ayudarlo’”.
Marcos Zandomeni.
Marcos Zandomeni: “Esa es una evidencia importante, con todos los problemas que puede haber, los chicos no quieren dejar de ir a la escuela”.
Fernando Barbera: “No obstante, en la nota del diario, vemos a un grupo de chicos universitarios haciendo gala de violencia verbal y buscando soluciones violentas. O sea que la escuela y la universidad no están consiguiendo resolver el problema. Y lo peor es que vemos violencia en todos lados: la hay en el fútbol, pero también la hay en el rugby y en el básquet. Para mí, no es un problema de nivel educativo o de plata; creo que pasa por el consumismo y el individualismo. Los bienes materiales separan a las personas; ni hablar de los grupos que se segregan, por ejemplo, encerrándose en barrios privados”.
Encontrarse con el distinto
Fernando Barbera: “Antes había menos violencia, porque había más interacción. Por ahí, te puede pasar que el cuidacoches sea un compañero tuyo de la primaria, entonces, tal vez dejás de verlo como a un delincuente”:
Miguel Conocente: “Tal cual, eso me pasó a mí. Y fue una alegría ese encuentro. Cuando uno no respeta las diferencias con los demás, encuentra fundamentos para el racismo. Y después resulta que lo distinto debe ser borrado. Y ni siquiera hablamos de odio, porque el odio considera a otro a quien odiar. Aquí parece no haber otro…”.
Marcos Zandomeni: “Hace poco se hizo una marcha en el Parque luego del asesinato del turista neozelandés. Muchos de los que estaban allí, más de mil personas, eran amigos míos. Después de eso, yo mismo invité a todos a una actividad en el Parque: sembrar 500 rosales. Solamente fueron siete personas. Después, resulta que un pequeño grupo pide que cierren el Parque; ese grupo está diciendo ‘cierren el Parque para mí, para que lo use yo’. Y ese es uno de los espacios más plurales y democráticos que tenemos los mendocinos”.
Fernando Barbera: “Ese ejemplo muestra cómo somos los mendocinos. La calidad de vida, justamente, pasa por usar los espacios públicos no por encerrarlos, ni por encerrarse. Aquí, necesitamos que se abran espacios, no que se cierren”.
Marcos Zandomeni: “Los líderes tienen que ver que los tiempos cambian y que las soluciones dependen de las interacciones, bajando el ego y comunicándonos más”.
Fernando Barbera: “Sin embargo, es como si quisiéramos que el otro no exista. En la Sudáfrica de Mandela, mucho se logró con el ‘Ubuntu’, que es ‘yo soy porque nosotros somos’. El otro es el que te hace humano. Con otros, se logra el nosotros. Acá, claramente, somos todos mendocinos y la misión de todos es incluir a ese otro que alejamos y que nos genera violencia”.
Marcos Zandomeni: “Nos guste o no, los cuidacoches son estables, muchos llevan muchos años trabajando en las mismas calles y muchos gozan de la confianza de sus vecinos. Desconocer esto, es hacer más compleja la solución”.
Fernando Barbera: “Así era el microcentro antes, hasta que el municipio, lejos de desconocer esto, formalizó la situación, a través del estacionamiento medido.
Hacerse cargo
Fernando Barbera: “Está bien preguntarse qué hacemos qué tienen que hacer los gobiernos, pero también qué tenemos que hacer cada uno de nosotros. Siempre ponemos las esperanzas y las exigencias en los políticos, como si nosotros sólo estuviéramos para recibir beneficios”.
Miguel Conocente: “Hay, en la sociedad, una desresponsabilización en los hechos cotidianos”.
Miguel Conocente.
Fernando Barbera: “El otro día lo vi con el asunto del recital de Violetta en Buenos Aires. Se escuchaban un montón de mensajes de cuidar la ecología y cuando todos se fueron, dejaron todo hecho una mugre. No hay, evidentemente, conciencia de la importancia de los pequeños actos. Por eso, insisto en que, cada uno, puede bajar los niveles de violencia a partir de los pequeños actos”.
Marcos Zandomeni: “Y cuando hay desborde afuera, incontinencia, es la familia el lugar adonde uno vuelve. Por eso es tan importante el rol de la familia”.
Fernando Barbera: “Por eso, también, la violencia que hay en los jóvenes hay que rastrearla para atrás, en sus padres”.
Miguel Conocente: “Tal vez lo de los cuidacoches se pueda solucionar, pero es una cuestión puntual. Lo que resulta difícil de solucionar en plazos cortos es la violencia estructural, una mezcla de narcisismo y anonimato muy peligrosa, que se nota mucho en, por ejemplo, los foros de los diarios digitales, donde se potencia el narcisismo, pero con anonimato, porque nadie se hace cargo de nada de lo que dice. Dar la cara es mostrar que sos alguien, en cambio, el anonimato es ‘homologación’, el que dice cualquier cosa puede ser cualquiera. En este contexto, aquel que da la cara marca la diferencia”.
Marcos Zandomeni: “Así es: hay que perder el miedo a participar en cuestiones sociales, aunque sean complejas. Yo lo comprobé cuando desarrollamos nuestros programas sociales en los basurales de El pozo, El Humito y El Borbollón, con resultados extraordinarios”.
Fernando Barbera: “Yo no veo bien el anonimato de los diarios digitales. Si alguien no es capaz de decirme las cosas con nombre y apellido y haciéndose cargo de lo que dice, a mí no me interesa lo que tenga para decir”.
Miguel Conocente: “Ese anonimato busca normas ‘flexibles’, pero a su vez en los comentarios se pide rigidez. Es una contradicción en sí misma”.
Fernando Barbera: “Definitivamente, una sociedad sale del pantano, cuando cada persona se decide a solucionar las cosas con la participación directa, sin esperar que un funcionario venga a hacerlas. Hay que dejar de echar culpas y hacerse cargo”.
Ulises Naranjo.