El incidente de tránsito protagonizado por un policía alcoholizado y que puso en peligro la vida de tres mujeres, se suma a una larga lista de desaciertos por parte de miembros de la fuerza. Este año también la sociedad mendocina se vio escandalizada por el caso de Diego Guiñez, un efectivo que estando al frente de un destacamento fue acusado de robar y dañar un vehículo policial en estado de ebriedad.
La situación se torna alarmante cuando se contabilizan los episodios de violencia y hasta crímenes cometidos por uniformados; como el que también se conoció meses atrás: El asesinato de un chico de 8 años y de una mujer, ambos sobrino y suegra de José Ontiveros, miembro de la fuerza pública provincial, que en medio de un complejo proceso de separación puso punto final a la vida de familiares cercanos a su ex mujer.
Diego Guiñez quedó separado de la fuerza por robar y volcar un móvil
Además de estos episodios, los casos de violencia de género y de agresiones al interior de sus hogares, muchas veces llegan al Inspección General de Seguridad –organismo disciplinario de la policía (IGS)- como las agresiones a mujeres y niños.
La problemática preocupa a las autoridades de la Comisión Bicameral de Seguridad quienes insisten en que debe hacerse un seguimiento riguroso al estado psíquico y emocional de los integrantes de la Policía.
José Ontiveros quedó internado en El Sauce por matar a su sobrino y a su suegra.
Héctor Quevedo –titular de la entidad- dialogó con el programa After Office y manifestó: “Nos parece serio que la Inspección General de Seguridad haya tomado medidas con celeridad, en otros hechos no fue así. El mensaje debe ser claro y se debe ser riguroso para que la sociedad vuelva a confiar en la fuerza, hoy lamentablemente no lo hace”.
El diputado se refirió al inicio del sumario al sargento Antonio Cruz, quien al encontrarse gozando de licencia policial embistió a tres jóvenes con su vehículo ayer por la mañana en Godoy Cruz.
El mensaje debe ser claro y se debe ser riguroso para que la sociedad vuelva a confiar en la fuerza, hoy lamentablemente no lo hace.
En ese sentido Quevedo analizó que muchos “buenos policías” cometen errores por el estado de estrés en el que se encuentran. Cabe destacar que Cruz poseía buenos antecedentes en su legajo y estaba próximo a su retiro.
Las características del episodio tienen muchos puntos en contacto con el caso de Guiñez, quien había sido reconocido por su desempeño y hasta figura en su legajo el heroico acto de salvar la vida a una mujer en el Canal Cacique Guaymallén. No obstante, hoy atraviesa la acusación de robar y volcar un móvil en estado de ebriedad. Se encuentra a la espera de un juicio.
Para Quevedo muchas veces estos desaciertos pueden explicarse a partir de la “sobrecarga” laboral a la que están expuestos los policías.
“Hoy conocemos los daños que genera el estrés, por eso, hay que hacer un estudio exhaustivo al interior de la policía para determinar quiénes están en condiciones de portar un arma”, sostuvo.
Por otro lado, reconoció la falta de información sobre el estado de los casos de policías envueltos en estos hechos.
“Todavía no sabemos qué resolución tomó la IGS con el policía que robó y volcó un móvil en estado de ebriedad”.
Hoy conocemos los daños que genera el estrés, por eso, hay que hacer un estudio exhaustivo al interior de la policía para determinar quiénes están en condiciones de portar un arma, sostuvo.