Este 2013 estuvo marcado por varios hechos violentos en materia de inseguridad, de los cuales muchos terminaron en asesinatos. Sebastián Prado, Marcos Derpich, Raúl Caicedo, José Moreira, Gustavo Pelegrina y otros tantos mucho menos difundidos son nombres que han quedado en la memoria colectiva mendocina, y que se suman a numerosos homicidios más que han estremecido a la provincia a lo largo de los años.
Pero fuera de ellos hay un nombre que pudo haber estado incluido en el listado y que, afortunadamente, no lo fue: Pablo Quiavetta. Este joven de 28 años quizás no sea recordado simplemente por su apellido, por lo cual habrá que recordar lo sucedido: a principios de abril, fue atacado por una banda de delincuentes mientras estaba con un grupo de amigos en la orilla del lago del Parque General San Martín. Uno de ellos le disparó en la cabeza y se escaparon en el auto de las víctimas.
Quiavetta fue trasladado de urgencia al hospital Central, donde le habían diagnosticado una herida de arma de fuego a la altura de la sien, por lo cual quedó internado en el área de Terapia Intensiva en un profundo estado de coma y con su vida pendiendo de un hilo. Milagrosamente, a los tres días despertó, pero prácticamente no podía moverse, ni hablar ni comer.
En el transcurso de los meses siguientes, Pablo tuvo que someterse a un estricto tratamiento de rehabilitación que hasta el día de hoy continúa. Actualmente, el joven goza de buena salud y aunque debe someterse a intervenciones quirúrgicas (hace poco fue operado por cuarta vez), su rehabilitación es exitosa y ha recuperado buena parte de lo perdido, si bien todavía falta bastante por recorrer. Incluso pudo presenciar el nacimiento de su hija Angie hace cinco meses.
Su caso es uno de aquellos que muestran como una persona puede reponerse del más trágico momento que puede sufrir, y de cómo la entereza, la esperanza y la fe pueden lograr que una persona cuya vida pendía de un hilo pudiera salir adelante majestuosamente y, sobre todo, con una entereza formidable.
Durante la víspera del último día del año 2013, Pablo participó del reconocido segmento de MDZ Radio llamado Hora Pico, en el cual dio algunos detalles de lo que ha sido para él un año muy especial.
En su relato, Quiavetta dejó algunas frases muy sorprendentes y que dan lugar a la emoción y la reflexión. Sostuvo que no posee "miedo ni temor" y que tiene "la esperanza de que todo va a estar bien". También confesó que durante sus momentos más críticos rezaba por sus agresores, de quienes aseguró que "les falta hombría".
El joven admitió que "por un lado, siento enojo" pero reflexionó al señalar "de que me sirve si ya pasó". Si bien "fue algo malo, gracias a Dios estoy acá", agregó.
También comentó que durante su rehabilitación "tuve que aprender a tomar agua, hablar, escuchar y moverme" y que hace poco "me tuvieron que operar otra vez, siendo la cuarta operación después del hecho" a la que se tuvo que someter, debido a que la bala sigue alojada en el costado derecho de su cerebro y todavía hay que cerrar correctamente la herida.
"Es todo un largo tratamiento, hay que ponerle mucha pila, que gracias a Dios la tengo", sostuvo.
A pesar de lo terrible de su experiencia, Quiavetta aseguró que "no tengo miedo, temor ni nada. Solo tengo esperanza de que todo va estar bien y va a cambiar". Incluso contó una anécdota que dejó helado a más de uno: "Me acuerdo cuando estaba en terapia que intentaba rezar, y por ahí me perdía, pero yo rezaba por los chicos que me agredieron, y le pedía a Dios salir adelante".
Sobre sus agresores, Pablo indicó que "todavía no se supo que pasó con ellos" pero que si tenía la oportunidad de hablarles les diría lo siguiente: "Que sean más hombres, que le faltan hombría, aparte de sesos. La hombría se gana de otro modo, no así".
Entre sus expectativas para este nuevo año, Pablo tiene dos metas: "Primero, volver a recuperarme bien, lo mejor que pueda, y después, volver a trabajar, porque desde abril que no trabajo". El joven se dedica al transporte minero, e incluso antes del hecho estaba expectante por una posibilidad laboral en Brasil.
Mientras tanto, Quiavetta adelantó a MDZ Online que está empezando a escribir un libro, el cual si bien todavía no tiene el nombre, contará con recuerdos de su vida, antes y después del incidente en el parque. Aunque no sabe cuándo podrá editarlo, Pablo se esperanza de que sea "en el transcurso de este año".
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