El Obispado de Morón decidió prohibirle al sacerdote Julio César Grassi ejercer su ministerio y elevó al Vaticano "una investigación e informe de todo el proceso y actuación" del religioso.
Si bien aclaró que la Fundación Felices los Niños "es una entidad civil, obra del padre Grassi, y no depende de este Obispado", resaltó que a su entender aún "se desprenden dudas acerca de la culpabilidad" del sacerdote, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual de menores.
"Con preocupación hemos seguido los acontecimientos que terminaron con la encarcelación del padre Julio César Grassi.
Desde este seguimiento, y contando con el asesoramiento de estudiosos especializados, se desprenden dudas acerca de la culpabilidad del P. Julio Grassi, así como del 'peligro de fuga', siendo que él residió durante mucho tiempo sin alejarse de la vivienda declarada como su domicilio personal", se señaló en un comunicado.
En su nota, el Obispado de Morón indicó que "antes de dar una opinión al respecto (por Grassi), decide esperar a que haya una sentencia firme, para dar inicio a los procesos canónicos correspondientes".
"Cabe aclarar que este Obispado, conforme a derecho, le aplicó la medida disciplinaria de la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal, hasta tanto se resuelva definitivamente esta situación. Una investigación e informe de todo el proceso y actuación del Padre Grassi, fueron elevados a la Santa Sede", agregó el comunicado.
El padre Grassi fue enviado a prisión por el Tribunal en lo Criminal (TOC) número uno de Morón, en la causa que se le sigue por "abuso sexual y corrupción de menores agravado", por lo que fue alojado en el penal número 39 de Ituzaingó.
"Lamentamos esta situación tanto del padre Grassi como la de las personas involucradas, a quienes acompañamos con nuestra oración", apuntó.
Tras aclarar que la Fundación Felices los Niños no depende del Obispado, señala finalmente: "en su momento, este sacerdote fue el encargado del asesoramiento espiritual de esa obra. Su función pastoral en esta Diócesis fue la de acompañar a una Parroquia en la localidad de Ituzaingó, de la cual fue separado al iniciarse este juicio".
Grassi quedó detenido este lunes por la noche por orden del Tribunal Oral Criminal N°1 de Morón, tras considerar que la pena que le había sido impuesta en 2009 ya fue confirmada en dos instancias judiciales, inclusive por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.
Los jueces Mariana Maldonado, Claudio Chaminade, y Pablo Lucero decidieron revocar el régimen de libertad vigilada del que gozaba Grassi tras ser condenado a mediados de 2009, y luego de que el fiscal Alejandro Varela y dos de las tres querellas pidiesen su detención por considerar que existía peligro de fuga.
La cárcel en la que pasó la noche Grassi después de que se confirmara su condena por pedofilia, tiene celda con entre "cuatro y seis camas" y "prohibiciones como cualquier penal".
Así lo indicó hoy el fiscal de la causa, Alejandro Varela, que desmintió versiones sobre condiciones de detención privilegiadas para el religioso en la Unidad Penal 39 de Ituzaingó, al remarcar que "no es un country".
"No son vacaciones pese a que digan que es de mediana seguridad. Es una cárcel como cualquier otra, la única diferencia es que tiene más espacios verdes", explicó el instructor, quien también destacó que se trata de la única unidad penal ubicada en el ámbito del departamento judicial de Morón.
En declaraciones a Radio 10, Varela sostuvo que "la cárcel no es el mejor lugar para nadie pero tampoco podemos permitir esta sensación de impunidad absoluta".
Juan José Grassi, hermano del condenado, consideró que al cura "lo condenaron por una palabra de un chico que ahora disfruta de una vida libre".
"Están haciendo un show mediático para verlo ensangrentado en la cárcel, todo un circo romano para ver cómo sufre", advirtió en declaraciones a Radio Vorterix.
Según el criterio de Juan José Grassi, "hay que ser demasiado frío y ajeno a la realidad para creer esto. Nadie comprobó nada, lo condenaron por una palabra, no hay ningún hecho comprobado".
Sobre la forma en la que impactó en los allegados al cura, sostuvo que "es un hecho familiar muy duro, que afecta a toda la familia. Hay tres generaciones atrás, hermanos, sobrinos, sobrinos nietos", a los que la situación los golpeó con dureza.
Grassi fue condenado por abuso en perjuicio del joven "Gabriel", quien habría sido abusado en la Fundación Felices los Niños, "en la mañana de un día sábado o domingo de la última quincena del mes de noviembre de 1996" y otra el 7 de diciembre de ese mismo año.
Para el Tribunal, Grassi fue responsable del abuso de "Gabriel", hechos que habrían tenido lugar en la "Casa San Juan Bosco" de la Fundación, en Hurlingham, y los mismos promovieron una "desviación en la sexualidad aún en formación del menor".