¿Qué te pasa?
Nada…
Muchas veces las parejas se ven atrapadas en este tipo de diálogo que nos deja perplejos y, en general, con la respuesta equivocada. Esta pregunta surge generalmente cuando se percibe que algo está pasando… pero la respuesta de que “nada” está pasando nos confunde. Veamos cómo salir de la trampa de la comunicación paradojal.
La paradoja en la comunicación surge cuando las palabras dicen algo pero la gestualidad, tono o actitud dice algo totalmente diferente. Así, el “nada” frente al “qué te pasa” esconde un “me pasa algo” que genera en el interlocutor una sensación de desconcierto ya que no se sabe a qué debe responder: si a lo que dicen las palabras o lo que dicen los gestos.
Estas paradojas son muy frecuentes y forman parte de la vida cotidiana de muchas parejas. Las dos que más se repiten son las siguientes:
· ¡Sé espontáneo!
Cuando le pedimos a nuestra pareja que haga algo porque “lo desea y no porque se lo pido”, estamos incurriendo en este tipo de contradicción. “Quiero que laves los platos porque tenés ganas de lavarlos, no porque te lo pido” o “Vos nunca iniciás una relación sexual, salvo cuando te pido que lo hagas… y así no sirve”.
Como desear o no desear no depende de la voluntad, este tipo de situaciones generan conflictos que pueden terminar en el desgaste de la relación.
· No, no me pasa nada…
Como se dijo, este tipo de comunicación se genera cuando existe una clara contradicción entre lo que se dice y cómo se lo dice. - ¿Cómo la estás pasando? – Bien… (con cara, por cierto, de otra cosa).
Estos casos, el conflicto surge muchas veces cuando se espera que el otro interprete la contradicción. Si la pareja se queda con el “bien” es probable que después venga una discusión en la que el mayor argumento sea: “si vos me conocieras bien, te hubieras dado cuenta de que no la estaba pasando bien”.
El pensamiento de tipo bola de cristal, es decir, vos tenés que saber qué quiero y qué pienso es un enemigo que debe combatirse.
La construcción de la pareja debe apoyarse en el conocimiento mutuo, pero esperar que el otro siempre sepa que es lo que realmente se quiere decir suele ser destructivo en las relaciones amorosas.
¿Qué hacer?
Para afrontar las comunicaciones paradojales, las terapias breves recomiendan recurrir a la metacomunicación. Metacomunicar implica hablar de cómo estamos comunicando y permite salir de la trampa de la paradoja. Es decir, poder decir “tus palabras dicen algo, pero tus gestos o actitudes dicen otra cosa” muchas veces ayuda a poder hablar de lo que realmente está pasando.
La modificación de cualquier conducta en una relación depende de la motivación para generar un cambio. La posibilidad de pensar en cómo nos comunicamos con nuestra pareja, qué le pedimos y qué exigimos es un primer paso, ya que siempre que aparecen paradojas son utilizadas de manera inconsciente.
Por todo esto, es recomendable que tanto quienes reciben como quienes pueden identificar que emiten mensajes paradojales, reflexionen sobre el tipo de dinámica comunicacional que desean promover en sus parejas.
Los caminos y las herramientas para lograr el cambio pueden ser distintas y dependen de cada pareja. Por eso, en estos casos el mejor consejo es… ¡no dar consejos!