Crece la tendencia de los edificios inteligentes por la inseguridad

Cinco edificios en Capital previenen delitos gracias a un monitoreo ideado por jóvenes profesionales. El servicio posee un costo muy competitivo.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Siete son los jóvenes que en Mendoza desarrollan trajes a medida para combatir la inseguridad en edificios y en barrios privados, entre otros lugares donde se pueda integrar un servicio de Internet con cámaras de video seguridad.

Ellos ya cuentan experiencias que han cosechado en distintas ocasiones referidas a ilícitos que lograron prevenir debido al monitoreo remoto que realizan, hasta el momento, en cinco edificios en distintos puntos del Centro.

“La gente está muy agradecida, están contentos por poder seguir en tiempo real las imágenes de lo que está ocurriendo en la puerta de su departamento, en la entrada del edificio o en los mismos pasillos”, informó Joaquín Castellanos, uno de los fundadores de la firma Pestrebol, nacida hace unos cinco años en Río Negro y que tiene unos tres años y medio en Mendoza.

Y agrega: “Habíamos pensado que la gente grande iba a tomar el sistema en forma distinta pero en realidad les encanta ver lo que está pasando en la puerta del edificio. Muchas veces utilizan el servicio para ver si se están haciendo bien las tareas en el edificio. O ver si el encargado del edificio está trabajando”, contó.

Según Agustín Zarategui, “nos sucedió que habían dos jóvenes en la puerta de uno de los edificios que monitoreamos que estaban tocando todos los porteros con el fin de detectar cuál de los departamentos estaba vacío. En eso entró un vecino y como pensó que se habían olvidado la llave les dejó ingresar al edificio una vez que abrió. Fueron al departamento que no había nadie. Uno se quedó de campana abajo. Alguien que los vio por las cámaras le avisó a la policía y los encontraron en el edificio con herramientas para violentar una puerta”, contó.

La instalación del sistema es según cada caso, cada edificio. “Se pueden usar x cantidad de antenas y el costo se divide al final por la cantidad de vecinos”, refirió Castellanos.

“Básicamente el sistema se llama Smart Buildings. El producto nació a raíz de lo que son las diferentes soluciones que nosotros podíamos ver como empresa con las capacidades que teníamos. Lo que hicimos fue buscar diferentes productos que hoy no están al alcance de cualquier persona que vive en un departamento común y corriente”, explicó Cristian Gibert.

Cristian Gibert, Agustín Zarategui, Joaquín Castellanos, Martín Prieto, y Alan Guilenea.

Esto lo realizaron en el afán de que el servicio se lo pudiéramos brindar a todo el mundo. “Un sistema de video vigilancia para un particular es casi inaccesible. Un sistema Smart Buldings es totalmente económico a nivel individual para cada departamento. Por ende cada persona podría tener un sistema de video vigilancia. En promedio pagan cada uno unos 50 pesos por Internet por WiFi y por el sistema de video vigilancia”, señaló Gibert.

Los pilares en los que se basa Smart Buildings son “Internet, WiFi, video vigilancia, control de acceso y un portal de bienvenida. Gracias a la infraestructura que hemos armado como proveedores de Internet bajamos una línea a cada cliente. A través de ese enlace hacemos puntos de acceso en cada piso del edificio. Y cada departamento se puede conectar a través de su propio usuario y contraseña. Si alguien se da de baja la adaptación se puede hacer muy fácil”, expresó.

Sobre el control de acceso añadió que “se puede hacer con huella digital, con tarjeta de proximidad, con código. Ese control de acceso guarda un registro diario de todas las personas que entraron porque cada huella digital, cada tarjeta, está asociada a una persona, a un departamento, a un número de teléfono. Las cámaras se comunican con el servidor de Pestrebol. Si ocurre un ilícito está la imagen por las cámaras, está identificada la persona que entró y se tiene un registro de datos vinculadas a cada  movimiento”, explicó.

Cómo se integran esos servicios para que sea accesible a toda persona “es lo más importante y lo que realmente nos permitió desarrollar este proyecto y acercárselo a cualquier persona. Cuando te conectas al WiFi tenés un portal de bienvenida que te restringe el acceso a Internet en el cual hay un campo para ingresar usuario y contraseña personal, hay otra área para ver cada cámara y otra para comunicarse con nosotros por cualquier inquietud o eventualidad. Eso se puede abrir sólo en el sistema del edificio, por una cuestión de seguridad, no desde, por ejemplo, un caber”, aclaró.

“A la hora de hacer el dividendo de los precios de instalación. Como estamos hablando de muchos vecinos, hasta muchos administradores incluyen el servicio en las  mismas expensas. Pasa a ser algo casi imperceptible, no sólo por el monto accesible que significa sino porque no hay que hacer ningún trámite engorroso. Todo se hace por dentro del consorcio, por las expensas o como lo maneje cada administrador”, apuntó.Gibert.

Hasta el momento los jóvenes han asegurado la seguridad de dos bloques de edificios de la Galería Tonsa. Otro frente a plaza España cuyo nombre es Consorcio 9 de Julio.

Además protegen a los vecinos del edificio Milo en la Quinta Sección, también en Ciudad.

Finalmente cuidan por los intereses del Edificio David II, sobre calle Joaquín V. González.