Carlos Aranda es un hombre de una rapidez asombrosa, suele aparecer en medio de los escándalos que se vinculan a su cartera con una gran velocidad. Sin embargo, su sola presencia no suele resolver los problemas de fondo, vinculados a la inseguridad mendocina.
En las últimas horas, al ministro no le bastó su aparición mediática para evacuar las dudas que se generaron luego de que fuera robada la corona vendimial de una conocida joyería de la Ciudad.
A pesar del tiempo transcurrido, Aranda aún no ha podido dar explicaciones convincentes acerca de lo sucedido. Ello se suma a los casos policiales irresueltos que se van acumulando al paso de los meses.
¿Cómo explicar que la inseguridad persista en acrecentarse ante la inacción de los funcionarios de la cartera de Seguridad? ¿Hay realmente intenciones de combatirla?
Mucho podrá decir Aranda en su propia defensa, pero la realidad indica que en la actualidad no existen índices confiables para conocer la problemática a fondo. ¿Por qué? Sencillamente porque no se hacen encuestas de victimización. Ergo, al no haber diagnóstico ninguna enfermedad puede combatirse.
A su vez, se percibe una actitud peligrosa en la sociedad que se hace cada vez más visible: la gente casi no denuncia delitos por considerarlo inútil.
Mientras ello ocurre, el accionar de las bandas organizadas en la provincia crece sin cesar. ¿Y Aranda? Bien, gracias.
Personaje del día: Carlos Aranda
El ministro de Seguridad se encuentra en medio de todas las miradas luego del robo a la joyería Vendemmia, de donde se sustrajo la emblemática corona vendimial. Indices delictivos y negación de la realidad.