Preservan esculturas contra ataques microscópicos

Científicos del Conicet desarrollaron un producto químico que disminuye la actividad biológica que destruye los monumentos al aire libre.

Foto: Conicet
Foto: Conicet

Un grupo de científicos liderados por una investigadora del Conicet se encuentran realizando importantes preservaciones de monumentos en el Cementerio de la Recoleta, utilizando productos químicos inorgánicos que permiten limpiar y proteger a las esculturas de los agentes microbianos.

Las esculturas de José C. Paz y Rufina Cambaceres han sufrido daños en la superficie de la roca, modificaron su color, se han desgastado y no solo por el natural paso del tiempo sino por la acción constante de microorganismos.

La investigadora independiente Patricia Guiamet del Instituto de investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA-UNLP-CONICET), trabaja junto a un equipo interdisciplinario con el objetivo de impedir que agentes microbianos (organismos que se desarrollan en sustratos inorgánicos) continúen la degradación de las obras.

"Distintas microalgas van destruyendo la roca, modificando la apariencia de la obra y a la hora de empezar la restauración hay que ser muy cuidadoso seleccionando el agente de limpieza, que no altere el material con el que fueron realizada para que no altere el sentido de lo que el artista quería comunicar con la obra y es por eso que se trabaja con especialistas de diferentes áreas", explicó Guiamet.

Las esculturas de los dos artistas nombrados anteriormente están ejecutadas en un mismo material, mármol blanco, pero según explicó el conservador Miguel Crespo del Programa de Conservación y Restauración de Monumentos y Obras de Arte del Cementerio de La Recoleta (DGPeIH – GCBA), hay que tener en cuenta el ámbito de exposición de las obras.

"Los porcentajes de proliferación de microorganismos que atacan las esculturas varían según donde se encuentren. Una está en proximidad a una arboleda de araucaria y la otra expuesta al sol directo", explicó Crespo.

Para la restauración de las esculturas se utilizó un producto químico inorgánico, Cloruro de Benzalconio, que es, en disoluciones controladas, según los investigadores, inocuo para el soporte material de estas obras.

En la investigación se asegura que aunque es muy difícil erradicar las comunidades microbianas complejas y más, teniendo en cuenta la exposición a la intemperie de los monumentos, a partir de la aplicación del producto la actividad biológica disminuyó.

Las bacterias que atacan las esculturas, formando una especie de película o bíofilm, son microscópicas y son visibles cuando intervienen otros macro organismos como líquenes, musgos y hongos. Sin embargo, el inicio de la ruptura de la obra, explicó Guiamet, se produce por actividad de los primeros.

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