Julio César Grassi nació en la provincia de Buenos Aires el 14 de agosto de 1956. A los catorce años de edad participaba activamente en la Iglesia como catequista y realizando trabajos sociales en las distintas villas miserias del Partido de Lanús. A los dieciséis años de edad fue a misionar a El Calafate y a los diecisiete años, luego de terminar la enseñanza secundaria, ingresó a un noviciado salesiano en Santa Fe y se recibió luego de Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación y de las Ciencias Sagradas. En octubre de 1987 se ordenó sacerdote.
Grassi se hizo célebre a principios de los años 90 hablando de sectas y grupos religiosos minoritarios. Pronto se hizo poderoso merced a su cercanía con el menemismo y muchos comenzaron a señalarlo con el “cura del poder”.
Durante ese lapso, el sacerdote logró hacerse con millonarios fondos públicos y armó en Hurlingham un hogar de chicos que terminó siendo parte de su propia pesadilla: Felices los Niños. Es que, el 10 de junio de 2009, la Justicia encontró a Grassi culpable de dos hechos de abuso sexual y corrupción agravada de menores, y lo condenó a prisión por 15 años.
A pesar de que sus abogados apelaron el fallo, el 14 de septiembre de 2010, la Cámara de Casación Penal bonaerense rechazó todos los recursos presentados. A pesar de ello, el 20 de septiembre de 2010 el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón ―integrado por los jueces Luis Andueza, Jorge Carrera y Mario Gómez― resolvió que Grassi permanezca en libertad hasta que la sentencia quedara firme.
Posteriormente, el mismo cuerpo resolvió aplicar la detención domiciliaria del cura porque violó diversas reglas de conducta, como el haber ingresado –pese a tenerlo prohibido- a la Fundación Felices los Niños.
Grassi insiste en decir que es inocente de los delitos que se le imputan, aún cuando la Justicia ha probado con claridad su responsabilidad en el abuso de menores. No pudieron salvarlo siquiera los 11 abogados —poderosos todos ellos— que lo defienden. Dicho sea de paso, aún nadie sabe quién abona sus costosos honorarios.
El sacerdote ha sabido abusar, no solo de aquellos que depositaron su confianza en él, sino también de la sociedad, el poder político y la Justicia.
Otrora, supo lograr sus objetivos, gracias a la protección del menemismo y, posteriormente, de La Alianza. Pero todo ello se acabó con la llegada del kirchnerismo. Hoy sufre los coletazos de ese ostracismo.
Personaje del día: Julio César Grassi
El polémico sacerdote es el símbolo de la burla al sistema judicial. A pesar de las condenas que pesan sobre su persona no duda en violar su arresto domiciliario. Por ello, la Cámara de Morón ha decidido que vaya a prisión. Una historia de abusos… de diversa índole.