¿Sabés por qué no podés dejar de comer papas fritas?

Dicen que lo rico hace mal y genera adicción. Científicos alemanes encontraron el verdadero responsable de este hábito desmedido.

"Son tan, pero tan, ricas que no puedo para de comerlas". Quizá este sea el modo más frecuente de referirnos a las papas fritas. Sucede que, exceptuando a quienes les disgustan, para una buena mayoría, las patatas fritas son un deleite irresistible.

Así también, para más de uno, resulta tan tentador que no basta con comerse sólo una, dos, tres o diez. A veces, debe cerrarse el paquete y apartarlo de la mirada para no seguir devorando el preciado alimento. Ahora bien, ¿a qué se debe esta sospechosa adicción?

Estudiosos alemanes, iniciaron una investigación con roedores para determinar la causa. Según publicó el sitioThe Clinic, los científicos alimentaron a las ratas con una mezcla de grasas y carbohidratos en proporciones similares a las de las patatas fritas.

Luego las resonancias magnéticas indicaron que los animales alimentados con patatas fritas experimentaban una mayor activación de regiones del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, la ingesta de comida, el sueño y áreas motoras.

Dichos roedores reaccionaron mucho más que las alimentadas con comida estándar o con la mezcla de grasas y carbohidratos.

Esto, según explicó Tobias Hoch, investigador de la Universidad de Erlangen-Núremberg (Alemania) y autor principal del estudio, verifica que el efecto adictivo de las patatas fritas no puede explicarse solamente por su contenido calórico.

«En futuras investigaciones intentaremos determinar cuál es el compuesto de las patatas fritas que provoca estas reacciones en el cerebro», apunta Hoch, que considera que el hecho de que a algunas personas no les atraigan estas comidas reside en que «posiblemente la intensidad con que se activan los sistemas de recompensa en los individuos varía en función de su gusto».

De acuerdo con lo que publicó el portal The Clinic, el investigador aseguró que si la ciencia consigue desvelar cuál es el componente que activa el circuito de la recompensa del cerebro, podrían desarrollarse nutrientes que al añadirse a estos alimentos inhiban su efecto. «Ayudaría a bloquear esta atracción por los snacks y los dulces», vaticina.

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