José Luis Álvarez es un técnico, lejano de la siempre cuestionada política partidaria. Es toda una diferencia respecto de sus antecesores, principalmente Eduardo Frigerio, quien debió abandonar su cargo en medio de escandalosos otorgamientos de pozos de agua.
Ese tópico es el que hoy lo pone frente a uno de los mayores desafíos de su gestión, luego de que el gobernador Paco Pérez pidiera públicamente dar de baja esas polémicas concesiones acuíferas.
El mandatario provincial dio todo un mensaje al nombrar a Álvarez, pero no fue la única señal. El hecho de soltarle la mano al desdibujado Frigerio, fue el inicio del camino que hoy intenta llevar a la normalización del tema irrigación.
Álvarez deberá moverse trabajosamente para lograr su objetivo. Por ahora, cuenta con dos herramientas esenciales: gran conocimiento sobre el tema y el apoyo del propio Pérez. No es poco.
El debate que viene, está relacionado con el concepto de inherencia, a través del cual muchos se arrogan derechos sobre el agua pero pocos asumen obligaciones concretas. Esto se verá claramente en el marco de la discusión en ciernes por la reforma de la Ley General de Aguas.
Habrá mitos que caerán y verdades que se revelarán. Mientras tanto, algo está claro hoy: en Mendoza el agua es escasa y debe ser bien administrada. No hay lugar para la improvisación.
Si esto no queda claro, el debate quedará trunco antes de comenzar. O, como dice una frase del saber popular, la discusión “hará agua”.
Personaje del día: José Luis Álvarez
El titular del Departamento General de Irrigación enfrenta un fuerte desafío, luego de la escandalosa salida de Eduardo Frigerio de ese mismo cargo. Pozos mal otorgados, Ley de Aguas y mensajes de Paco Pérez.