"No olvidemos que Dios nunca se cansa de perdonarnos, somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón". La frase fue pronunciada por Francisco y aplaudida por más de 150 mil personas que se encontraban en la Plaza San Pedro.
Fue durante el primer Angelus de su pontificado, caracterizado por la ausencia de protocolo y la sencillez extrema. ¿Hubieran tenido el mismo efecto esas palabras pronunciadas por otro pontífice? Seguramente, no.
Francisco se ha ganado el corazón de la grey católica con su actitud de entrega y humildad, la cual contrasta con la oscura postal del Vaticano de las últimas décadas.
En la Argentina, cientos de miles de personas madrugaron para escuchar al papa. En Mendoza, a su vez, las iglesias reventaron de gente. ¿Cómo explicar semejante fenómeno si no es a través de la decodificación de la idiosincrasia que representa la figura de Francisco?
Su designación, ha sido una gran noticia para los argentinos, pero también debería serlo para la curia vaticana, cuyo prestigio venía en pleno desgaste luego de los escándalos de los últimos años, incluido el siempre incómodo affaire Vatileaks.
La llegada de Francisco es una luz de esperanza para todos. Dios quiera que no nos defraude.
Personaje del día: Francisco
Millones de personas lo escucharon hoy en el marco de su primer Angelus. En Mendoza, las iglesias explotaron de gente y cientos de miles de argentinos madrugaron para ver su mensaje. Un acierto para el país, pero también para el mismísimo Vaticano.