Nos quedamos helados. Todos. Los que entendieron “Jorgium” y “Marium” unos segundos antes que “Bergoglio” en las palabras del cardenal francés Jean Louis Tauran empezaron a festejar. Jorge Mario Bergoglio, el cardenal argentino que enfrentó con dureza a los Kirchner más de una vez, es el nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia.
Austero, de costumbres relacionadas más a la humildad y la pobreza que a las pompas tradicionales de la Iglesia, este jesuita duro alguna vez criticó “el poder como ideología única” en un Tedeum.
El nuevo papa argentino tiene 76 años. Por su edad, no se espera un papado de 15 ó 20 años, pero sí un regreso a los pilares básicos de la Iglesia luego de los últimos escándalos de corrupción, estafas, mentiras, robos, lavado de dinero y aun abuso de menores. Lo que se necesita ahora es un papa ético y en Bergoglio –en adelante Francisco I- los cardenales esperan haberlo encontrado.
El nuevo papa es conocido por sus inquietudes sociales y su espíritu reformista, aunque fue la cara más famosa de la Iglesia contra el matrimonio gay. También, desde hace dos años, se esperaba su declaración como testigo en una causa de robo de bebés durante la dictadura. En la Argentina ha criticado la desigualdad social, la pobreza, el empleo en negro. Néstor Kirchner lo consideraba un enemigo y líder opositor, aunque después el propio Bergoglio hizo una misa a pocas horas de la muerte del ex presidente y elogió su entrega.
El kirchnerismo no lo quiere demasiado. Tuvo fuertes enfrentamientos con Kirchner y también con Cristina. De hecho, hoy en el Congreso el oficialismo negó un cuarto intermedio para escuchar al papa argentino. Y en Twitter, los militantes más radicalizados lo están destrozando.
Bergoglio, un hombre que debutó en la Iglesia hace 55 años, estrenó hoy su cargo de papa sin usar toda la pompa del Vaticano, lo que da una pista de lo que esperará de la Iglesia.
Para los católicos argentinos su designación es aire fresco. Se sentirán menos solos, y menos agredidos. Muchos recuperarán el camino de la fe, otros se sentirán más fuertes. Y otros más, amenazados. En todo caso, el cardenal Bergoglio -jesuita, porteño, argentino como el dulce de leche e hincha de San Lorenzo- es el nuevo Papa.