Muchos se sorprendieron el cambio de discurso del Gobierno nacional con respecto a Jorge Mario Bergoglio a partir de que fue electo papa.
Como es sabido, antes la relación entre el cardenal Bergoglio con los Kirchner fue tirante, ya que desde 1997 la Iglesia fue -como señaló el entonces titular de la Pastoral Universitaria Porteña, Guillermo Marcó- la primera institución en "advertir sobre los peligros" de "enfrentamientos y divisiones" por parte del kirchnerismo" y que "ahora vemos: la disolución, la división, el enfrentamiento y todo ese tipo de cosas".
Pasaron los años y la situación no cambió, hasta que el cardenal de Buenos Aires se fue a Roma para no volver más y convertirse en la persona con más poder de convocatoria del mundo, y una de las pocas personalidades influyentes del planeta.
La realidad es que el papa Bergoglio y Cristina tuvieron algunos encuentros y hubo buenos gestos de ambas partes, como el regalo que le hizo el Papa cuando nació el nieto de Cristina.
Sin embargo ayer, en lo que significó el aniversario de un hecho histórico y único, como lo es la llegada de un papa argentino al Vaticano, la presidenta no reaccionó al igual que otras personalidades influyentes del país, que sí recordaron lo acontecido hace un año en la plaza San Pedro.
La historia detrás
Desde el 3 de junio de 1997 hasta marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue arzobispo de Buenos Aires. Entre otras funciones fue el responsable de las celebraciones religiosas del 25 de mayo y 9 de julio, llamado tedeum. Como presidenta, Cristina Fernández de Kirchner nunca fue a un tedeum dado por el arzobispo Bergoglio. ¿Por qué? Porque el ahora papa en su momento criticó la forma de gobernar sin diálogo de Néstor y Cristina, como también algunos datos del relato oficialista, como las cifras de la pobreza.
"Un poco lo que marca esta huida (de Cristina) de Buenos Aires es el desagrado por las homilías del cardenal Bergoglio", dijo en 2008 el entonces presidente de la Pastoral Universitaria porteña, Guillermo Marcó, luego de que el Gobierno decidiera trasladar a Salta la celebración de 25 de Mayo para esquivar la homilía de Jorge Bergoglio en la catedral de Buenos Aires.
Aquella vez Marcó recordó que la Iglesia fue la primera institución en "advertir sobre los peligros" de "enfrentamientos y divisiones" por parte del kirchnerismo" y que "ahora vemos: la disolución, la división, el enfrentamiento y todo ese tipo de cosas".
Casi un año antes, concretamente el 15 de septiembre de 2007, el ahora papa Francisco había criticado la forma de diálogo que en ese entonces (y hasta hoy) implementa el Gobierno nacional, al asegurar que se debe debatir y "pelear de frente, como personas bien nacidas".
"La crispación no contribuye a la cultura del encuentro", expresó y además aseguró que el diálogo debe ser abierto y de frente, "aunque se nos vaya la lengua y tengamos que pedir perdón".
Bergoglio también hablaba de la "patología" del desencuentro, un mal que se basa en tres principios fundamentales: "la desinformación, la difamación y la calumnia". Y además criticó el “exhibicionismo y los anuncios estridentes" de la clase política.
Néstor Kirchner tiró el peor pronóstico al sacerdote que al finalizar cada misa pedía a sus feligreses que rezaran por él: puso a Bergoglio y a la iglesia católica en la vereda de enfrente y dio a entender que el diablo se personificaba en el actual papa:
"Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas".
Primer año del papa Francisco: silencio de Cristina
Ayer la presidenta no hizo ninguna mención en su cuenta de Twitter ni tampoco brindó declaraciones sobre el hecho.