El conflicto de Potasio Río Colorado, que tantos dolores de cabeza le trae al gobierno provincial, sigue sumando protagonistas. Esta vez, un grupo de veinte personas se reunió durante la mañana de ayer en la plaza San Martín, de la ciudad de Malargüe, para reclamarle a la intendencia que "actúe e interceda" en el conflicto.
Más allá de la disputa de intereses que existe entre la empresa brasileña Vale, encargada del proyecto, y el Gobierno de Paco Pérez, que incluyen "mediaciones" tanto del Ejecutivo Nacional como de su contraparte carioca, lo cierto es que en medio se encuentran los trabajadores de la mina, quienes ven peligrar constantemente su situación laboral y no encuentran una respuesta convincente de las autoridades.
Alejandro Domínguez, vocero del grupo, dialogó con Infosur para explicar los motivos de la convocatoria: "el motivo de la reunión amerita a organizarnos como un movimiento para que de una vez por todas el municipio les de la importancia que se merecen como malargüinos y nosotros queremos pelear por nuestra tierra y por los derechos que tenemos como malargüinos".
Hasta ahora, la municipalidad de Malargüe no ha tomada demasiada participación en el conflicto, aunque si ha realizado varios intentos para calmar a los trabajadores y pidiendo que se respeten los acuerdos de inversión. Pero los manifestantes no creen que eso sea suficiente.
Desde el grupo señalaron que "se sienten desprotegidos y que viven con la incertidumbre de si van a seguir trabajando o no y por cuánto tiempo". Según los manifestantes, algunos trabajadores han sido despedidos de la noche a la mañana, mientras se encontraban de franco.
También solicitaron el apoyo del jefe comunal como del Presidente del Honorable Concejo Deliberante en esta lucha que llevan desde hace tiempo, con los sucesivos reclamos que han realizado tanto en la mina como en la cabecera departamental desde los inicios de Potasio Río Colorado.
Según informaron desde el medio malargüino, en la convocatoria los presentes completaron varias fichas de relevamiento social para poder tener una visión más clara del contexto que viven los trabajadores afectados, y posteriormente buscar soluciones a los distintos problemas como falta de trabajo o ayuda social, entre otros.
El ánimo de los trabajadores recrudeció en estos últimos días con los rumores de una posible venta del proyecto, que tuvo que ser desmentida por Vale y puso de los pelos al Gobierno, incluso Paco Pérez tuvo que tranquilizar las aguas asegurando la conseción de la obra a la multinacional brasileña.