Experiencias extremas: no hay regulación

Una mujer cayó el lunes en parapente desde el Cerro Arco y se constató que de ningún organismo gubernamental depende directamente el control. Lo mismo ocurre en la mayoría de las prácticas de riesgo.

Foto: www.mendozaparapente.com.ar
Foto: www.mendozaparapente.com.ar

Luego del accidente en parapente que sufrió Ruth Rodríguez, al caer desde 200 metros de altura cuando sufrió un desperfecto su equipo de vuelo, la duda recayó en una pregunta: ¿La joven en cuestión practicaba la actividad respaldada por una empresa turística, o no?

Antes de que se conociera la versión de la hermana de la damnificada –en la que explica que el parapente era de su propiedad y la actividad, su hobby-, el ministro Javier Espina comentó que el Ministerio, en estos casos, investiga si la persona accidentada ha realizado una compra del servicio en una empresa de turismo, o a algún operador turístico. “Nosotros actuamos sobre la empresa. Sin embargo, todavía no podemos determinar si en este caso concreto ha sido así. Hasta donde sabemos, la joven accidentada no es turista. Mañana a la mañana nos comunicaremos con el fiscal que lleva el caso”, expresó.

“No hay una regulación para los deportes extremos, sino que son actividades libres. Por supuesto, si la actividad depende de una empresa de turismo, que es la que hace la venta, procederemos con la investigación para ver si tiene seguro y la documentación en regla”, afirmó el ministro.

Sobre el tema fue consultado el senador justicialista Fernando Simón, quien dialogó con MDZ acerca de la ley que se promulgó hace unos años atrás para regular las actividades en el Cerro Arco. “Una parte del cerro se destinó a la instalación de antenas y al uso de diferentes medios de comunicación, mientras que otra se reservó única y exclusivamente para uso de parapentes. Sin embargo esto último lo reguló la Secretaria de Deportes. De todas maneras, el Arco es un cerro que está habilitado para este tipo de deportes, pero es cierto que no existe una regulación ni una reglamentación”, dijo Simón.

“Estoy de acuerdo en que es un tema que debería estar legislado y regulado. Actualmente estamos trabajando sobre una ley para los andinistas, pero pienso que tiene que haber una ley que ampare a los deportistas extremos”, afirmó Fernando Simón y agregó: “Allí entraría todo lo que tiene que ver con la estipulación de los lugares habilitados, los cuidados necesarios, las medidas de seguridad y la reglamentación con la que deben cumplir, tanto los prestadores como los que contratan el servicio”, consideró el legislador.

“Cuando pasan este tipo de cosas siempre se pide amparo al gobierno. Repito: el lugar está habilitado y autorizada la práctica de esta disciplina: depende de la Secretaría de Deporte. Creo no hay un control, para eso tendría que haber una persona las 24 horas del día controlando la actividad deportiva”, opinó Simón.

Por su parte, el secretario de Deportes Marcelo Locamuz, expresó que cuando un particular va a realizar una actividad de esta naturaleza, “no hay forma de que el Estado pueda controlarlo, salvo que se encuentre reglamentado dentro de una asociación”.

“Sucede a diario no sólo con el parapente en particular sino con muchas otras actividades. Cuando las personas realizan mountain bike y se meten en la montaña, no hay manera de controlarlos y evitar los accidentes, los robos, o incluso las muertes. Por eso juntamos a mucha gente que lo practica y les pedimos que se organicen en una Asociación o Federación. De esta forma nosotros tenemos con quien establecer las condiciones”.

En este sentido, Locamuz insistió en que “la regulación es posible cuando hay un ente madre que los aglutine”, algo que no ocurre con el parapente, ni el mountain bike, ni el longboard, por citar algunos de los deportes considerados de riesgo.

“De esta manera es tierra de nadie, hay veces en que los particulares ni siquiera tienen las licencias necesarias. Es dificilísimo poder controlarlos”.

Finalmente, el hombre del Gobierno ponderó el desarrollo del rafting y el windsurf, quienes sí están organizados e incluso “trabajan en forma conjunta con nosotros regulando el ingreso y egreso al perilago”.