En las últimas horas, el kirchnerismo aceptó sacar que en las técnicas de reproducción humana la vida comienza con la implantación del embrión. Tal es así que a último momento, el oficialismo cambiaría nada menos que el instante en que para la ley argentina comienza la vida humana en caso de técnicas de reproducción asistida, a pedido de la Iglesia y en un giro muy conservador.
El artículo 19 del proyecto del nuevo y polémico Código Civil y Comercial consideraba que el embrión de probeta no era persona hasta tanto este se implantara en la mujer. Sin embargo, trascendió que se tomará la decisión contraria.
Vale aclarar que hoy no existe ninguna ley que legisle sobre las técnicas de reproducción asistida, por lo que hay un vacío legal en Argentina sobre si el embrión es o no una persona.
Sin embargo, para Claudio Chillik, expresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER) se trata de un retroceso notable y una contradicción con otras leyes sobre fertilidad y reproducción aprobadas recientemente.
Para Chillik, un embrión congelado “no es una persona, nosotros redactamos un código de ética y está de acuerdo con esto el 99% de los científicos de todo el mundo”, manifestó este viernes en comunicación con MDZ Radio.
“El embrión humano tiene un potencial ético que hace que uno no pueda crearlo con otro fin que no sea el de la creación de un niño, pero no puede considerarse como tal porque no lo es”, indicó el especialista.
“Muchos de los embriones que se fecundan in vitro no llegan a nacer porque tienen alteraciones en sus cromosomas, uno de cada cuatro logran ser fecundados”.
Chillik insistió: “Un embrión no es un niño y no es una persona. Esto lo definía la edición del año pasado del Código Civil, lo establecía en fecundación es en el seno materno”.
“Hoy volvemos a la vieja definición de que la vida humana comienza en la concepción”.
Para el expresidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, “la Iglesia interpreta que la concepción empieza cuando el espermatozoide se junta con el óvulo y tiene el mismo status legal que un niño, entonces si estoy congelando un embrión estoy congelando una persona”.
Chillik insistió en que “era muy importante la versión del Código Civil del año pasado, pero con la presión que ejerció la Iglesia se hizo que volviera atrás, con una definición de Vélez Sarsfield”.
“Para nosotros, el embrión tiene un potencial que hace que debemos respetarlo, pero desde el punto legal, definir a eso como una persona o un niño, es absurdo”, aseguró el especialista, y añadió: “Con la interpretación de que un embrión es un niño, yo no podría estar creando personas o congelando niños, esto va en contra de la ley de fertilidad y es una contradicción grande”.