Vientos de cambio: de las márgenes, al reconocimiento

Un grupo de travestis mendocinos logró el aval del Gobierno para lanzar una empresa social como alternativa a la prostitución. Un ejemplo para imaginar nuevos tiempos.

Foto: Gobierno de Mendoza
Foto: Gobierno de Mendoza

Están sentadas en la segunda fila del Salón Patricias Mendocinas, colmado de organizaciones sociales. Su sola presencia causa cierto revuelo.

No por su condición sexual, sino por el arrastre que ya están logrando con la empresa que se han fijado de aquí en adelante. Mariana, Paula y Cris saludan a Francisco Pérez, y ese mínimo gesto político es capturado por un equipo de filmación que ya graba las primeras imágenes del documental que, al decir de Rubén Cuello, dejará un “fuerte testimonio” de aquí en adelante.

Hay dos leyes claves que han colocado a Argentina en ese territorio infructuoso de aceptar las diferencias. Una es la de matrimonio igualitario; la otra, de identidad de género -"Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género tal como la siente"-. Y hay un proyecto que permite pensar que Mendoza está superando viejas contradicciones entre el Estado y la sociedad civil.

Hablamos de Vientos de Cambio, autodefinida como la primera cooperativa trans que comenzará a funcionar en Mendoza.

"No discriminar a nadie" 

Hay un detalle políticamente no menor: el jueves, la cooperativa recibió del Gobierno provincial un subsidio de 30 mil pesos que permitirá montar un taller textil. “Para nosotras no son solamente 30 mil pesos, sino el comienzo de una vida digna”, destaca Mariana Arancibia, de 32 años. Más allá de lo económico, el hecho implica que el Estado provincial reconoce y legitima institucionalmente un colectivo de identidades sexuales que se han encontrado históricamente en los márgenes.

“Para nosotras no son solamente 30 mil pesos, sino el comienzo de una vida digna”

 Seis meses antes de tanta cámara y micrófono, del saludo del gobernador y la entrega del crédito oficial, la historia parte cuando funcionarios de la Dirección de Protección de Derechos Humanos –que funciona bajo la órbita de Desarrollo Social- comienzan a trazar junto a un grupo de trans esta necesidad de “generar la construcción de un antecedente que fuera un fuerte testimonio de igualdad y de equiparación de derechos”, indica Rubén Cuello, referente del área mencionada.

Lo primero fue consolidar los vínculos y generar la confianza necesaria porque las historias personales que vienen de atrás tienen un fuerte peso. “Primero afianzamos la amistad. Y luego hicimos un paneo de cada una, aceptándonos de a poco”, explica Mariana, que arriesga las primeras definiciones para encuadrar esta empresa basada en el principio de “no discriminar a nadie”. “Fuimos confrontando lo que fue apareciendo. Fuimos tolerantes”, precisa.

“Generar la construcción de un antecedente que fuera un fuerte testimonio de igualdad y de equiparación de derechos”

"Ser travesti no es una enfermedad"

Y en este nuevo mapa de derechos conquistados en el mapa del Estado nacional, cobra fuerza la noción de identidad de género ante la circunstancia de no reconocerse en el cuerpo con el que se vino al mundo. “Decís que sos travesti y es como si te estuvieran analizando. Como si fuera una enfermedad”, sostiene Paula Monty, también de 32 años.  “Y no es una enfermedad, es un desorden hormonal”, precisa Mariana, sin pausa.

Cuando Paula comenzó la escuela secundaria en la década de los 90, ya era travesti. En el ámbito educativo encontró varias dificultades para responder a lo que su identidad le marcaba. “Tenía que ponerme ropa de hombre. Los profesores me hacían cortar las uñas. No me aceptaban como yo era. Me sentía incómoda, más allá de que mis compañeros lo sabían. Estabas en un cuerpo donde vos querías estar. Era horrible”.

“Tenía que ponerme ropa de hombre. Los profesores me hacían cortar las uñas. No me aceptaban como yo era"

La idea es avanzar con la cooperativa –formada actualmente por 15 trans- para brindar una alternativa a la prostitución, definida aquí como “la ignorancia de no saber”, ante circunstancias extremas como la expulsión de la casa paterna. “La prostitución viene cuando una no tiene oportunidades”, recalca Mariana, que se volcó a esta actividad durante un año y remarca lo difícil que resulta salir de ese ejercicio de supervivencia diario.

“Una se inserta como puede en la sociedad. Hoy se abren las oportunidades pero no es fácil. Se mira mucho el exterior y somos más que una cara o un cuerpo. Necesitamos sobrevivir, trabajar y estudiar. No nos sirve de nada si cuando vamos a pedir un trabajo, te miran la condición sexual”.

“La prostitución viene cuando una no tiene oportunidades”

 “Por eso la necesidad de construir el antecedente, por ciertos estereotipos. Porque los roles que se piensan diferentes, son siempre marginales, con la criminalización y el etiquetamiento. Queremos poder contar a la sociedad el respeto por las diferencias que es lo que hace a una sociedad más igualitaria y avanzada”, apunta Rubén.

"Los crié con una mentalidad abierta"

Ojo. Travesti no es sinónimo de prostitución y hay historias de vida que escapan de estos guiones sociales. Si hubo un refugio para que aquellas pudieran maquillarse y ponerse pitucas ese fue la casa de Cris Campos -44 años y una mirada de madraza ante las primeras apreciaciones de sus compañeras-. Durante una buena parte de su vida, Cris trabajó en fábricas y asegura que los “trabajos de hombre” no la hacían sentir cómoda, pero que nunca optó por “la calle”. Un buen día inició los trámites de adopción de dos hermanos, que hoy tienen 22 y 18 años. Educarlos no fue tarea fácil, pero Cris rescata que fue necesario establecer principios claros.

“A los chicos los crié con una mentalidad muy abierta. Iban muchas chicas a travestirse a mi casa y les decía cuando sean grandes lo iban a entender. Pero también les decía que estudiaran para ser algo en la vida. Y jamás me hicieron una recriminación ni dijeron `ay por qué se visten así. Los crié con un amor del que hoy no me arrepiento”.

“Y cuando íbamos a su casa, jamás hacíamos escándalo porque sabíamos que habían niños”, acota Paula.   

 "Jamás me hicieron una recriminación ni dijeron `ay por qué se visten así´. Los crié con un amor del que hoy no me arrepiento”

 La experiencia de vida de Cris da la pauta de cómo se han ido construyendo en los años recientes las nuevas configuraciones familiares en la provincia. “Los chicos, cuando son criados con amor y con respeto, comprenden claramente las realidades y no sufren ningún tipo de distorsión”, explica Rubén.

"No queremos que nos den plata gratuitamente" 

Para Mariana –que es, a su vez, la protagonista de “La pasión de Verónica Videla”, película del director mendocino Cristian Pellegrini y que se estrenará este año en la cartelera local- “la gente se está dando cuenta que no somos una amenaza”. Hay también una búsqueda de reconocimiento civil. “Queremos tener derecho a la salud, a la educación y al trabajo. Y que cuando vayas a alquilar un departamento, no piensen que es para la prostitución”, apura Paula.

El trabajo de convocatoria y de contención ha sido fundamental para dar los primeros pasos. Entre la gestión de Celso Jaque y la de Francisco Pérez pueden vislumbrarse estos matices de diferencia en materia de derechos humanos relativos a la condición sexual. “Los políticos van dándose cuenta de la aceptación. Se han tardado muchísimo, pero lo importante es hoy. Y cómo hoy nos apoyan y nos hacen un poquito más fácil las cosas y nos dan más igualdad para sentirnos realizados”, destaca Mariana.

“Los políticos van dándose cuenta de la aceptación. Se han tardado muchísimo, pero lo importante es hoy"

El subsidio otorgado por el Gobierno implica entonces el reconocimiento del Estado a las identidades diferentes. Y los primeros pasos de una empresa en común: las chicas ya arriesgan  en grande y sueñan que en el lugar donde instalarán las máquinas de coser se amplíe a un centro cultural que ofrezca capacitación en diversos oficios.

Se las nota emocionadas y, por qué no, un poco ansiosas. Sucede que quieren llegar a presentar las primeras producciones del taller para la Vendimia. Desde el área de Economía Social también se han comprometido a encontrar las bocas de salida para los diseños en las diferentes ferias de artesanos. 

“No queremos que el gobierno nos de plata gratuitamente. Queremos capacitarnos. Y todas poner nuestra voluntad para que crezca y salga lo mejor posible. Porque mientras más crezca, más podemos sacar a chicas trans. Para que vean que, más allá de la prostitución, hay otra vida mejor”, concluye Paula.

 “La gente se está dando cuenta que no somos una amenaza”