La reconversión de los trapitos

Incluir a los cuidacoches en un sistema laboral formal es otro de los objetivos del sistema de estacionamiento medido a implementarse en Godoy Cruz. Tres historias de vida que evidencian el deseo de abandonar el trabajo irregular.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Son 55 los cuidacoches que pasarán a desempeñarse como asistentes de estacionamiento en Godoy Cruz. Para muchos de ellos implica una oportunidad de desarrollo e ingreso al mundo del trabajo formal. Cuidan autos desde hace más de diez años, la gente los reconoce y confía en ellos.

Fastidiosos, amables, educados, pagadores o incobrables, así suelen ser algunos conductores frente a los naturalizados “trapitos”. Ellos se hicieron un lugar y puede decirse que son parte del paisaje urbano. Sin embargo, con la indiferencia, con la monedita que no alcanza, con el portazo y el dedo que dice “no”, suele condenárselos a la marginalidad.

Tres de los 55 cuidacoches que pasarán a ser los nuevos asistentes del estacionamiento medido en Godoy Cruz.

Probablemente, más de un conductor mirará con desprecio al cuidacoche y se justificará en la agresividad, la falta de respeto, la amenaza y el acoso en la que, más de una vez, el joven o adulto que cuida los vehículos pudo –o puede- incurrir. 

Más allá de las valoraciones y las diversas posiciones sobre el tema, no puede desconocerse a esta altura que, la marginalidad y la falta de oportunidad terminan traduciéndose en violencia, resentimiento, robos, asesinatos, trabajos indignos, entre tantas otras consecuencias negativas.

Estos tres futuros asistentes de estacionamiento se animaron a hablar con MDZ Online y además de expresar su alegría y agradecimiento, manifestaron sus ganas de superarse y seguir creciendo.

“En esa cuadra me querían”

Ramón Ferreyra tiene 63 años y desde hace diez años trabaja cuidando autos en la zona del hospital Español; ahora seguirá ofreciendo el mismo servicio aunque, felizmente, percibiendo un sueldo por ello, contando con obra social y abriéndose un panorama de posibilidades que, tal vez, a su edad no se lo imaginó.

Ramón Ferreyra de 63 años con más de 11 años como cuidacoche.

“Tengo tres hijos y seis nietos. Antes de ser cuidacoche me dediqué a la herrería y trabajé en distintas empresas”, contó Ramón.

Alguien dijo una vez que “después de los 40 uno tiene la cara que se merece”; pues bien, la cara de Ramón dice mucho. Dice que la sufrió pero que ahora está feliz y siente que tiene una oportunidad.

“¿Cuál es tu oportunidad ahora Ramón?, ¿qué expectativa tenés?”, interpela esta periodista y el hombre contesta con humildad: “Pienso trabajar todo lo que pueda y luego espero jubilarme, algo que lograré con este trabajo formal que se me ha ofrecido”.

Ramón recordó que se desempeña como cuidacoches desde hace casi 11 años y que siempre lo hizo en una cuadra cercana al Hospital Español.

“Allí la gente me quiere y ya me reconoce”, contó Ramón.

Ahora, seguirá brindando el mismo servicio pero con sueldo, vacaciones pagas, aguinaldo, seguridad, entre algunos otros beneficios.

“Antes por día lograba juntar unos 80 pesos; ahora, según nos dijeron, cobraremos de modo mensual un poco más de 3 mil pesos”, contó Ramón.

“Y un día pasé a ser asistente de estacionamiento”

Uno pensaría “a su edad, quiero estar en casa, viendo tele y sin trabajar”. Evidentemente esto no es lo que piensa Fernando Gez que con sus 89 años afirma “me encanta estar en la calle y contactarme con la gente”.

Fernando fue chofer del 7 y del 40 durante más de 20 años, luego por esas cosas de la vida comenzó a dedicarse a cuidar autos cerca de la Plaza Independencia.

Fernando Gez preparado con su máquina registradora.

La imprudencia, los apuros, el trajín fue lo que llevó a Fernando a pasar de chofer de micro a cuidacoche. “Es un trabajo tranquilo, me gusta estar en la calle y charlar con la gente”, aseguró.

Así fue que, según contó Fernando, “un día cayó Carrizo de la municipalidad y me ofreció pasar a ser asistente de estacionamiento, yo no sé si la caí bien o qué pero me designaron para esto, lo pensé y acepté”.

En un principio le dio temor sobre todo por el uso de la tecnología pero con el tiempo se dio cuenta que podía ser una buena oportunidad.

“Al principio pensé, eso del Posnet, esa cuestión… ¿cómo iba a hacer para manejar eso?, sin embargo, después me dijeron que no era fundamental y que tenía que seguir haciendo lo de siempre sólo que ganando un sueldo fijo por ello”, contó Fernando.

"La imprudencia de la gente me cansó y decidí empezar a cuidar autos", contó Fernando.

A propósito, este adulto mayor de casi 90 años, relató que “desde hace diez años soy tutor de cuatro niñas, soy viudo y por circunstancias de la vida me tocó hacerme cargo de estas criaturas”.

Fernando tiene casa pero dijo que un auto no le vendría nada mal y ya está pensando en cómo acceder al mismo.

“Es la oportunidad de tener un sueldo”

La propuesta incluye personas de variadas edades y si el caso de Fernando no lo dejó en claro, tal vez sí lo haga Mauricio Rojas quien con 35 años y ocho hijos expresó felicidad y agradecimiento por este nuevo trabajo.

"Esta muy bueno todo esto y yo estoy muy agradecido", sostuvo Mauricio.

“Tengo el primario completo, he trabajado en diversos lugares. En el rubro de la construcción, en YPF, como vigilante y finalmente me dediqué a cuidar autos durante diez años”, contó Mauricio.

“Creo que esto está muy bueno, es una posibilidad que nunca antes encontré de poder tener un trabajo en blanco, tener un sueldo, acceder a una obra social, valoro muchísimo esta oportunidad”, agregó Mauricio.

Tiene hijos de todas las edades -desde 23 hasta 3 añitos- y resaltó que ser asistente de estacionamiento le permite poder pensar en el futuro y proyectarse.

"No les pedimos antecedentes laborales ni de conducta"

Finalmente, MDZ Online habló con Jorge Carrizo, coordinador de todos los asistentes de estacionamiento del municipio de Godoy Cruz, quien agregó que a ningún cuidacoche se le pidió antecedente laboral o de conducta.

“Sabemos que son personas nobles y queridas que trabajan desde hace mucho tiempo. Esto es un modo de compensar la exclusión que han sufrido”, explicó Carrizo.