Fingir amnesia: qué tan difícil puede ser

Por año, cientos de personas fingen pérdida de memoria para cobrar seguros o conseguir declaraciones de invalidez. Los especialistas en neuropsicología han desarrollado tests infalibles. El error más frecuente, aseguran, es creer que la amnesia es como la muestran en las películas.

Fingir olvidar no es sencillo.
Fingir olvidar no es sencillo.

Los fradues cometidos por personas que fingen amnesia para cobrar seguros o escapar de situaciones complicadas son comunes. Detectar este tipo de prácticas es una de las especialidades de la neuropsicología. Si bien los métodos no son ampliamente conocidos, por una cuestión de secreto profesional, se confirmó que los pacientes se descubren a sí mismos por incongruencias o pequeños detalles que los delatan.

Existen personas que entrenan durante mucho tiempo para poder fingir amnesia, pero no es muy complicado desarmar a un falso enfermo. Las compañías de seguro tienen especialistas que investigan a las personas y las siguen, para ver si realmente no pueden recordar.

El error más común es exagerar los síntomas: no recordar eventos que sucedieron hace minutos. Sólo severas heridas cerebrales producen este tipo de amnesia. Una normal no elimina la memoria de trabajo y hasta pacientes en muy mal estado pueden recordar eventos muy recientes.

Por otro lado, la gente cree que una lesión cerebral permite olvidar eventos muy lejanos y antiguos, pero éstos son los más reticentes a desaparecer. Para ventaja de los psicólogos, muchos fingidores suelen pasar este hecho por alto y aseguran no recordar lo que hicieron de niños pero cometen la imprudencia de recordar dónde estuvieron ayer.

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