- Hola.
- Hola, soy yo.
-¿Qué pasó? ¿Estás llorando?
- Sí, es que… no sabés lo que me pasó.
- Tranquilizate, Negra, contame…
- …
- Negra, calmate. ¿Qué pasó?
- El Luli…
- Qué pasa con el Luli, Negra, contame, por favor.
- Acaba de llegar…
- No entiendo, acaba de llegar de dónde…
- Recién lo trae el transporte.
- Pero son la ocho y cuarto.
- Sí, recién llega.
-¿Y dónde andaba? ¿Por qué llegó a esta hora?
- …
- Negra, calmate y contame.
- Se hicieron las seis y media y no llegaba… Y viste que siempre llega seis y veinte, y media a más tardar… Y cuando se hicieron las siete menos cuarto ya me empecé a preocupar… Y recién llega.
-¿Qué pasó, chocaron?
- No, se le pinchó una goma al transporte.
-¿Pero no te avisaron?
- No, flaco, no me avisaron. Yo empecé a llamar al tipo del transporte al celular, pero no me daba, no me contestaba nadie.
-¿Cómo?
- No me contestaba el boludo. Recién cuando lo trajo al Luli me dijo que había dejado el teléfono en la guantera del transporte y que por eso no lo había escuchado. Y ni un mensaje me mandó, porque dice que no tenía crédito.
- Pero es un tarado el tipo, ¿cómo no les va a avisar a los padres?
- Lo acabo de reputear. Encima, me dice que justo no tenía el auxilio, así que los dejó a los pibes en el transporte y se fue a una gomería a emparcharlo.
- Nooo. ¡Está en pedo!
- No me digás. Casi lo mato. Los dejó a los chicos ahí arriba, encerrados, y se fue a buscar una gomería. A todo esto, imaginate cómo estaba yo. No sabía qué mierda hacer. Porque cuando se hicieron las siete y este pelotudo no me contestaba el teléfono, llamé a la escuela, y una celadora me dijo que lo había visto al Luli que subía al transporte. No sabés todas las güevadas que se me pasaron por la cabeza.
-¿Y el Luli cómo está?
- Ahora está en la cocina tomando una leche, porque encima eso, no tenían nada para comer.
- Me imagino que le dijiste que se metiera el transporte en el orto.
- Por supuesto. Me contestó que no iba a volver a pasar, que había sido un imprevisto…
- Imprevisto las pelotas. Si está transportando a pibes no puede no llevar una rueda de auxilio en condiciones.
- Ni dejarlos encerrados ni olvidarse el teléfono en la guantera ni avisarnos a los padres que los va a traer más tarde.
-¿Vas a hacer denuncia?
- No sé. No sé.
-¿Estás más tranquila?
- Un poco.
-¿Querés que me vaya un rato para allá?
- …
- Negra, ¿querés que vaya un rato?
- Dale, decile a mi cuñadita que me preste a mi hermano un ratito.
- Nos vamos todos y cenamos allá.
- Uh, cómo me mangueaste una cena para toda la familia.
- Llevo un vino.
- Estás empezando a convencerme.
- En veinte minutos estamos allá.
- Los espero.
- Besos.
- Besos.
Alejandro Frias