Niños encerrados en el transporte del terror

Si tu hijo de siete años tiene que volver de la escuela antes de las seis y media y no lo hace, los pelos comienzan a ponérsete de punta. Ahora, si se hacen las siete y media, ya empezás a caminar por las paredes. Se supone que si pagás un transporte es para quedarte tranquilo, por eso nunca te vas a imaginar que varios pibes estarán encerrados mientras el conductor va a emparchar un neumático.

- Hola.

- Hola, soy yo.

-¿Qué pasó? ¿Estás llorando?

- Sí, es que… no sabés lo que me pasó.

- Tranquilizate, Negra, contame…

- …

- Negra, calmate. ¿Qué pasó?

- El Luli…

- Qué pasa con el Luli, Negra, contame, por favor.

- Acaba de llegar…

- No entiendo, acaba de llegar de dónde…

- Recién lo trae el transporte.

- Pero son la ocho y cuarto.

- Sí, recién llega.

-¿Y dónde andaba? ¿Por qué llegó a esta hora?

- …

- Negra, calmate y contame.

- Se hicieron las seis y media y no llegaba… Y viste que siempre llega seis y veinte, y media a más tardar… Y cuando se hicieron las siete menos cuarto ya me empecé a preocupar… Y recién llega.

-¿Qué pasó, chocaron?

- No, se le pinchó una goma al transporte.

-¿Pero no te avisaron?

- No, flaco, no me avisaron. Yo empecé a llamar al tipo del transporte al celular, pero no me daba, no me contestaba nadie.

-¿Cómo?

- No me contestaba el boludo. Recién cuando lo trajo al Luli me dijo que había dejado el teléfono en la guantera del transporte y que por eso no lo había escuchado. Y ni un mensaje me mandó, porque dice que no tenía crédito.

- Pero es un tarado el tipo, ¿cómo no les va a avisar a los padres?

- Lo acabo de reputear. Encima, me dice que justo no tenía el auxilio, así que los dejó a los pibes en el transporte y se fue a una gomería a emparcharlo.

- Nooo. ¡Está en pedo!

- No me digás. Casi lo mato. Los dejó a los chicos ahí arriba, encerrados, y se fue a buscar una gomería. A todo esto, imaginate cómo estaba yo. No sabía qué mierda hacer. Porque cuando se hicieron las siete y este pelotudo no me contestaba el teléfono, llamé a la escuela, y una celadora me dijo que lo había visto al Luli que subía al transporte. No sabés todas las güevadas que se me pasaron por la cabeza.

-¿Y el Luli cómo está?

- Ahora está en la cocina tomando una leche, porque encima eso, no tenían nada para comer.

- Me imagino que le dijiste que se metiera el transporte en el orto.

- Por supuesto. Me contestó que no iba a volver a pasar, que había sido un imprevisto…

- Imprevisto las pelotas. Si está transportando a pibes no puede no llevar una rueda de auxilio en condiciones.

- Ni dejarlos encerrados ni olvidarse el teléfono en la guantera ni avisarnos a los padres que los va a traer más tarde.

-¿Vas a hacer denuncia?

- No sé. No sé.

-¿Estás más tranquila?

- Un poco.

-¿Querés que me vaya un rato para allá?

- …

- Negra, ¿querés que vaya un rato?

- Dale, decile a mi cuñadita que me preste a mi hermano un ratito.

- Nos vamos todos y cenamos allá.

- Uh, cómo me mangueaste una cena para toda la familia.

- Llevo un vino.

- Estás empezando a convencerme.

- En veinte minutos estamos allá.

- Los espero.

- Besos.

- Besos.

Alejandro Frias