Comprender la dialéctica de Hegel en una clase, seguida por una exposición sobre la teoría freudiana que desata un acalorado debate sobre género. A la par, Nietzsche despierta una vez más el canje de ideas, emociona y consterna. No es tarea fácil ni experiencia desestimable. Esta es la experiencia que se puede vivir en el Taller de Introducción a la Historia de la Filosofía, un enjambre de opiniones diversas en base a un tema abordado por autores alternativos. Y que funciona como la contraoferta a la Academia, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.
¿Qué propuesta? ¿Qué Academia?
El Taller de Introducción a la Historia de la Filosofía esta integrado por estudiantes de Historia y Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional de Cuyo. Con una gran concurrencia, este año comenzó la 4º edición de una propuesta que, en un principio, se pensó para estudiantes de Filosofía de primer año, como una suerte de complemento en materia de contenidos netamente filosóficos. Pero la propuesta luego cambió significativamente.
“Nuestra idea era proponer algo que no fuera cambiar el plan de estudio de la carrera, que no funciona. La línea ideológica que hay en la facultad es muy marcada, muy conservadora y hay muchos autores que los alumnos no ven. El que no está de acuerdo con el perfil de las materias directamente no cursa, rinde todo libre y cuando se recibe, huye de acá”, explica Julieta Kordys, una de las integrantes fundacionales del Taller.
Los integrantes que se encargar de determinar el plan de estudio del taller son estudiantes de Historia y de Filosofía. Según comentan, lo que lleva a la gran deserción de la carrera (que no es un fenómeno reciente) es el programa de estudio. “La deserción no es por arte magia, es que bajan línea. Los estudiantes, al ver que es tan conservador el programa, directamente escapan. Acá, en la carrera, la idea es la del filósofo al lado de la estufa, alejado de la realidad social”.
La materia de Introducción a la Filosofía, que es compartida por varias carreras, fue el disparador para realizar un taller complementario. “Queríamos mostrar una perspectiva alternativa, con más filosofía para los ingresantes. Nos juntamos varios chicos y decidimos poner en pie el proyecto, al principio sin intención de tener un aval de la Facultad”, explica Julieta. “La primera clase tuvo más de 100 concurrentes y, al principio, los profesores incitaban a los alumnos que a concurrieran al taller. Esto después cambió”.
La intención de la propuesta era generar un espacio en donde la pedagogía clásica se hiciera a un costado y una forma alternativa ocupara el lugar. “La perspectiva siempre fue que los que estaban del otro lado también pudieran dar las clases, teniendo en cuenta la pedagogía de la liberación, de Paulo Freire”. Uno no enseña mientras otros aprenden. Uno (igual a ellos) expone y todo, y entre todos, se debate. Se dan vuelta las ideas, se retoman desde discursos propios, teniendo en cuenta ciertos saberes previos de estudiantes, profesionales, jubilados, personas que no terminaron el secundario e incluso desertores académicos que se acercan al taller. El curso atrae a personas de diversos ámbitos y, de esta forma, se potencia el “ida y vuelta”.
La Filosofía como herramienta política y de cambio social
“No estamos con ninguna agrupación, somos estudiantes independientes. Pero a la vez, este taller es un hecho político. La idea es presentar la filosofía como una herramienta social. Indudablemente, al presentar un autor establecés una posición, pero lo mejor es que la perspectiva es colectiva. Nosotros mismos estamos dispuestos a cambiar nuestra forma de pensar en cada clase”, indican.
Los roces con la Academia
Una vez que despegó, el taller obligó a sus hacedores a reclamar un aval de la Facultad de Filosofía y Letras, no sólo para tener un aula digna, sino para que los certificados impartidos tuvieran relevancia académica.
“A la Facultad parece que le ha molestado nuestra propuesta, porque hemos ‘tirado varios palos’ a su línea ideológica. Nos han puesto muchas trabas administrativas para avalar los certificados”, comenta Valeria, estudiante de Historia.
Los impedimentos no son sólo dentro de cuestiones burocráticas, sino que los alumnos han recibido mensajes donde se los tilda de “nihilistas, marxistas y herejes”, dentro de las acepciones negativas de los conceptos.
Desde las voces oficiales, las aguas parecen estar calmas. El director del Departamento de Filosofía, Daniel von Matuschka, aseguró a MDZ que “no sabe quién dicta el taller ni qué hacen allí”, porque hasta ahora “nadie lo invitó”.
Información
El taller se cursa todos los jueves a las 15 en el aula B 11 (primer subsuelo) de la Facultad de Filosofía y Letras. El mail de contacto es introduccionfilo2009@gmail.com.