"Estamos llegando al límite de la computación electrónica tradicional a la hora de fabricar componentes cada vez más pequeños" sostuvo Sarah Staniland, investigadora de la Universidad de Leeds, la casa de estudios que se encargó de dirigir la investigación.
La idea es, a partir de bacterias magnéticas poder construir ordenadores y pc, aprovechando el diseño de microorganismos que se alimentan de hierro.
Los científicos usaron la bacteria Magnetospirillummagneticum. Es un organismo que usualmente vive en entornos acuáticos, bajo la superficie de estanques o lagos donde el oxígeno es escaso. Estas criaturas nadan arriba y abajo siguiendo las líneas de los campos magnéticos de la Tierra, alineándose con ellos como la aguja de una brújula, en búsqueda de concentraciones de oxígeno.
La sorprendente propuesta también suma el diseño de cables biológicos. Los científicos lograron crear pequeños cables eléctricos hechos con organismos vivientes.
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