En Nueva Pompeya, al sur de la ciudad de Buenos Aires, se registró un terrible asalto que podría vincularse con las redes de narcos. Investigan si el robo fue por encargo.
Un grupo comando integrado por cuatro delincuentes robaron un camión que contenía un cargamento considerable de armas.
Entre el armamento se encontraban: 70 pistolas, fusiles, mil proyectiles de distinto calibre, entre ellos algunos capaces de atravesar chalecos antibalas, todas armas importadas y sin uso.
Lo llamativo es que el camión circulaba sin seguridad por una de las zonas más calientes del narcotráfico. Allí fue interceptado con un automóvil.
El hecho quedó a cargo de la comisaría 34º que tiene jurisdicción en las zonas aledañas a las villas Zavaleta -Barracas- y 1-11-14 -Bajo Flores.
El camión apareció en la zona Monte Chingolo -en el partido de Lanús- y, por supuesto, estaba sin la carga.
Entre las armas robadas figuran pistolas Glock calibre 40 con los accesorios para transformarlas en calibre 22, pistolas y fusiles-ametralladora Remington calibre 22; miras de acercamiento y láser, y mil proyectiles calibre 22 del tipo trazante (muestra en su recorrido una estela de humo o luz que permite verificar la dirección del disparo) y de punta hueca (bala que, al hacer impacto, se abre como si se desgajara, con lo que es capaz de producir grandes daños).
Fuentes policiales indicaron que el cargamento estaría valuado en el mercado legal en más de 250.000 dólares. En tanto que en el mercado negro su valor se reduciría a la mitad, según las estimaciones.
"Este cargamento en la calle constituye una amenaza enorme. El calibre 22 es el elegido por los sicarios y francotiradores. Una bala calibre 22 Magnum provoca más daño en el cuerpo que un proyectil de calibre 9 mm. La munición como la que se robaron en Pompeya tiene la particularidad de que cuando pega en el cuerpo no sale y afecta más órganos que una bala de nueve milímetros", explicó un veterano jefe policial consultado por La Nación.
La policía federal está trabajando conjuntamente con oficiales de la comisaría 6º de Lanas, ante la sospecha de que algunos integrantes de la banda hayan elegido esa zona porque allí desarrollan su actividad criminal.
Ante la posibilidad de que se haya tratado de un robo por encargo, los investigadores de la Policía Federal también comenzaron a indagar entre los empleados de la empresa que sabían del destino y la ruta del cargamento de armas; especialmente, intentan develar por qué el camión circulaba sin custodia.
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Fuente: La Nación.