El estrés pudo más para un hombre que quiso resistir el secuestro de su auto en pleno microcentro y terminó destruyendo su propio vehículo y con heridas.
Todo comenzó por una simple orden de parte de los agentes de tránsito de Capital. El protagonista del hecho había estacionado su Renault 12 en un lugar prohibido, sobre calle San Martín casi esquina Espejo. Al parecer no tenía la documentación del auto. Y cuando los guardias le informaron que se lo secuestrarían, el hombre estalló de ira: sacó un martillo y comenzó a romper el auto. Primero fue la luneta, luego uno de los vidrios de atrás. Incluso, él mismo resultó con heridas, por lo que tuvo que ser asistido por médicos que llegaron en una ambulancia. Todo ocurrió durante el mediodía, con la zona repleta de gente.
Con todo ese escándalo, se cortó el tránsito y el lugar se llenó de curiosos. De repente, el protagonista de la acción abandonó el lugar. Pero no todo terminó en ese momento. Como el Renault no podía quedar en esa avenida, un voluntario accedió a llevarlo conduciendo hasta la playa de secuestro. Pero algo pasó, y a los pocos metros volvió a dejar abandonado el auto, esta vez sobre calle Espejo. El escándalo seguía, mientras los municipales intentaban remolcar el vehículo con la grúa.